Imagine una hondonada cubierta de hierba con hileras de vides que trepan por las laderas. Abajo, en el fondo, se alzan los escenarios y las torres de sonido. Así es Waiohika Estate, un viñedo en plena actividad situado a las afueras de Gisborne que, durante cuatro días a finales de diciembre, acoge uno de los mayores festivales de música de Nochevieja de Nueva Zelanda.
Las fechas de Rhythm and Vines son del 28 al 31 de diciembre de 2026. Todo el festival gira en torno a la última noche, cuando se cuentan los segundos hasta la medianoche en una ciudad muy próxima a la línea internacional de cambio de fecha.
Cuatro días entre viñedos
Lo que distingue a este festival de un concierto en un estadio es el entorno. En Waiohika Estate no hay hormigón, sino tierras de cultivo y viñas. Las jornadas transcurren sobre la hierba y a cielo abierto, y para pasar de un escenario a otro basta con cruzar la finca a pie.
En Nueva Zelanda es pleno verano. Los días son largos y el sol aprieta: los niveles de radiación ultravioleta del país figuran entre los más altos del mundo. Por eso los habituales del festival consideran imprescindible lo siguiente:
- un sombrero y protector solar de factor alto
- una botella de agua reutilizable
- ropa de abrigo por capas para la noche, ya que en la costa este refresca al caer el sol
- un calzado apto para hierba, polvo o barro
Cuatro días dan para mucho, y los veteranos saben dosificarse. La mayoría se toma las primeras jornadas como un calentamiento y reserva las fuerzas para el día 31.
La cuenta atrás junto a la línea de cambio de fecha
Aquí reside la verdadera singularidad del festival. Gisborne es una de las primeras ciudades del planeta en recibir cada nuevo día, de modo que la cuenta atrás de R&V del 31 de diciembre se adelanta a casi todas las demás celebraciones del mundo. En Sídney, Londres y Nueva York el año nuevo no llega hasta horas después.
Esa ubicación explica también el nombre maorí de la ciudad, Tūranganui-a-Kiwa, y el de la región, Tairāwhiti, que suele traducirse como «la costa sobre la que el sol brilla a través del agua». Quien siga despierto pasada la medianoche verá, pocas horas más tarde, el primer amanecer del año asomar sobre el Pacífico. Algunos asistentes se acercan a la costa la mañana de Año Nuevo para contemplarlo.
Cómo llegar a Gisborne
Para lo que es habitual en Nueva Zelanda, Gisborne queda apartada, y el viaje forma parte del plan. Hay tres vías principales:
- En avión: el aeropuerto de Gisborne, justo al oeste del centro, cuenta con vuelos nacionales que lo conectan con grandes núcleos como Auckland y Wellington.
- Desde el norte: la State Highway 2 parte de Ōpōtiki y atraviesa la garganta de Waioeka (Waioeka Gorge). Desde Auckland supone una larga jornada al volante de unas seis o siete horas.
- Desde el sur: por la State Highway 2 desde Napier y Hawke’s Bay se tarda unas tres horas.
En algunos tramos, la carretera de la garganta es estrecha y sinuosa. Como todo el tráfico del festival circula en la misma dirección, los conductores suelen contar con más tiempo y repartir el trayecto con varias paradas para descansar. Desde la ciudad, Waiohika Estate queda a pocos minutos en coche.
Entradas, acampada y alojamiento
La organización publica en la web oficial de Rhythm and Vines los tipos de entrada, los paquetes de acampada y el cartel. Esa es la fuente fiable, y no los anuncios de reventa en las redes sociales.
La acampada ocupa un lugar central en la cultura del festival. Muchos asistentes se instalan cerca del recinto durante todos los días, así que entre una actuación y otra el camping se convierte en un segundo punto de encuentro. Otros prefieren alojarse en los moteles, campings vacacionales o pisos de alquiler de Gisborne, con lo que cambian la tienda por una cama a cambio de desplazarse cada día hasta la finca.
Gisborne es una ciudad pequeña y, a finales de diciembre, el festival la llena por completo. Quienes quieren dormir en la ciudad suelen resolverlo con meses de antelación.
Normas de convivencia en la costa este durante el festival
Algunas costumbres locales hacen más llevaderos los cuatro días.
- Pagos: en Nueva Zelanda se paga con tarjeta y sin contacto, y acercar la tarjeta o el móvil es lo normal en casi todas partes. Algunos bares y puestos de comida del festival funcionan con sus propios sistemas de pago, que la organización detalla en su web.
- Propinas: no es costumbre en Nueva Zelanda. Nadie espera propina en un food truck o en una barra, aunque tampoco molesta dejarla.
- No dejar rastro: el viñedo y la granja tienen dueño, de modo que los habituales se llevan su basura y dejan el camping tal como lo encontraron.
- Respeto por la región: Tairāwhiti cuenta con una numerosa población maorí y con profundos vínculos entre los iwi y la tierra. Conviene tratar con consideración a la gente y los lugares, tanto en el recinto como en la ciudad.
Los asistentes que repiten también suelen fijar el primer día un punto de encuentro, ya sea un cartel, un árbol o un escenario concreto, porque la cobertura móvil puede fallar cuando miles de personas se concentran en un mismo prado.
Más allá del festival
Merece la pena quedarse en Gisborne uno o dos días antes o después.
- La playa de Wainui (Wainui Beach), una larga playa de surf justo al norte de la ciudad, es el lugar ideal para reponerse en el mar.
- La playa de Midway (Midway Beach) queda más cerca del centro y sus aguas, más tranquilas, invitan al baño.
- Titirangi (Kaiti Hill) ofrece un mirador sobre el puerto, Poverty Bay y la ciudad.
- El Museo Tairāwhiti (Tairāwhiti Museum) repasa la historia maorí y colona de la región.
- El arboreto Eastwood Hill (Eastwood Hill Arboretum), en el interior, reúne una enorme colección de árboles y brinda un paseo tranquilo y a la sombra después de cuatro días de graves.
Toda la región es, además, tierra de vinos. Las vides junto a las que se baila en Waiohika pertenecen a una comarca conocida sobre todo por su chardonnay.
La mañana siguiente
El día de Año Nuevo, Gisborne amanece tranquila. Las carreteras de salida se llenan de campistas que recogen y regresan a casa por la SH2, y los vuelos de vuelta tienen mucha demanda. Muchos visitantes se quedan una noche más para no recorrer la garganta con pocas horas de sueño. Para un festival que termina con una de las primeras medianoches del planeta, es una manera serena de empezar el año.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es Rhythm and Vines 2026?
Las fechas de la edición de 2026 son del 28 al 31 de diciembre, con la cuenta atrás de Nochevieja del día 31 como cierre.
¿Dónde está el recinto de Rhythm and Vines?
El festival tiene como escenario Waiohika Estate, un viñedo a las afueras de Gisborne, en la costa este de Nueva Zelanda (Tairāwhiti), a pocos minutos en coche del centro.
¿Cómo se llega a Gisborne para el festival?
La mayoría vuela al aeropuerto de Gisborne en vuelos nacionales desde núcleos como Auckland y Wellington, o va en coche por la State Highway 2. Desde Auckland, pasando por la garganta de Waioeka, son unas seis o siete horas; desde Napier, unas tres.
¿Dónde se alojan los asistentes?
Muchos acampan cerca del festival durante los cuatro días, y otros se hospedan en moteles, campings vacacionales y pisos de alquiler de Gisborne. La organización detalla las opciones de acampada y de entradas en la web oficial de Rhythm and Vines.
¿Qué más se puede hacer en Gisborne antes o después del festival?
Puede bañarse o hacer surf en la playa de Wainui o en la de Midway, subir a Titirangi (Kaiti Hill) para contemplar Poverty Bay, visitar el Museo Tairāwhiti o pasar una tarde tranquila en el arboreto Eastwood Hill.
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