La mayoría de los visitantes pasa junto a esta plaza de camino a otro sitio, y precisamente por eso merece la pena detenerse a propósito. Amir Temur Xiyoboni es un parque circular y compacto, rodeado de plátanos centenarios, cuyo único hito real es la estatua de bronce de Amir Timur a caballo. No hay taquilla, ni cola, ni verja: simplemente se entra caminando.
La estatua actual sustituyó a un monumento anterior de la era soviética, y en ese mismo lugar hubo antes una estatua de Stalin y, brevemente, un globo terráqueo. Capas de historia sobre un mismo pedestal. Timur aparece erguido sobre su caballo, con la espada envainada en lugar de desenvainada, una elección deliberada para transmitir la imagen de estadista más que de conquistador.
Cómo orientarse en la plaza
El parque es lo bastante pequeño como para recorrerlo entero de un vistazo. Los senderos pavimentados parten de la estatua en forma de rueda, flanqueados por bancos y setos recortados.
En el perímetro se distinguen algunos de los edificios más reconocibles de Tashkent:
- El Hotel Uzbekistan, la torre de bloque macizo de época soviética, en el lado este
- El Museo Estatal de los Timúridas, un edificio con cúpula a poca distancia hacia el noreste
- La estación de metro Amir Temur Xiyoboni, una de las más cercanas, en la línea Chilonzor
Una vez de pie frente a la estatua, no hace falta ningún mapa: la plaza es el centro y todo lo demás se despliega a su alrededor.
Por qué merece la pena dedicarle veinte minutos
No es una atracción de primer nivel, y no pretende serlo. Con una valoración de 4,6 y menos de 200 reseñas, recibe muchos menos visitantes que el cercano Bazar de Chorsu o la Plaza de la Independencia, y ahí radica parte de su encanto.
Aquí se encuentra sombra, bancos y un retazo auténtico de vida local, en lugar de un monumento desbordado de grupos turísticos. Los oficinistas la atraviesan en la pausa del almuerzo. Las parejas de mayores se sientan en los bancos cercanos a las fuentes. Nadie intenta venderle nada.
La plaza funciona mejor como una pausa que como un destino en sí. Si se combina con un paseo por la calle Sailgoh o un café en alguno de los locales frente al Hotel Uzbekistan, una simple parada fotográfica de cinco minutos se convierte en una media hora bien aprovechada.
Cómo interpretar la estatua y sus placas
Vale la pena recorrer por completo la base de la estatua. Las placas, escritas en uzbeko, describen el papel de Timur como fundador del Imperio Timúrida y mecenas de la arquitectura de Samarcanda, y las inscripciones recogen una frase que suele traducirse como “La fuerza está en la justicia”, convertida en una suerte de lema nacional desde la independencia.
El caballo y el jinete están fundidos en bronce oscuro y se alzan sobre un pedestal de piedra lo bastante alto como para que las fotos, por lo general, requieran cierta distancia para encuadrar el conjunto completo. La luz de la mañana, que llega desde el este, favorece el lado oriental de la estatua; por la tarde, el sol se desplaza y es la cara occidental la que queda mejor iluminada.
Cómo visitarla sin alterar la tranquilidad
Los uzbekos tratan la plaza como un parque público más que como un santuario, así que no existe código de vestimenta ni entrada que gestionar. Aun así, seguir algunas costumbres locales ayuda a pasar desapercibido en lugar de llamar la atención.
- Conviene mantenerse en los senderos pavimentados, ya que el césped es decorativo y no está pensado para sentarse
- Si los vecinos ya ocupan un banco a la sombra, especialmente personas mayores, es preferible buscar otro en vez de amontonarse
- La fotografía es libre y gratuita: aquí nadie pedirá pagar por un permiso, a diferencia de lo que ocurre en algunos museos de Tashkent
Por la mañana temprano, antes de que apriete el calor, la plaza se siente más como un parque de barrio que como una parada turística. Las fuentes suelen funcionar durante el día y se apagan por la noche, así que una visita nocturna las encontrará detenidas.
Cómo integrarla en un paseo más largo
Amir Temur Xiyoboni no da para llenar toda una tarde por sí sola, y tampoco tiene por qué hacerlo. Conviene tratarla como un punto de paso entre la Plaza de la Independencia, a quince minutos caminando hacia el oeste, y el Museo de Artes Aplicadas, algo más al este.
El distrito central de Tashkent se disfruta mejor con este tipo de paseo libre a pie que con un itinerario rígido. La plaza ofrece un banco a la sombra donde detenerse, consultar el mapa y decidir el siguiente destino.
Preguntas frecuentes
¿Dónde se encuentra exactamente Amir Temur Xiyoboni?
Está en el centro de Tashkent, en el cruce de las calles Sailgoh, Sharaf Rashidov y Amir Temur, justo junto a la estación de metro Amir Temur Xiyoboni, en la línea Chilonzor.
¿Hay que pagar entrada?
No, la plaza es un parque público y gratuito, de acceso abierto en todo momento; no hay taquilla ni verja de control.
¿Cuánto tiempo conviene dedicarle?
Entre veinte y treinta minutos bastan para recorrer el circuito, leer las placas de la estatua y hacer fotografías, salvo que se combine con el cercano Museo Estatal de los Timúridas.
¿Cuál es el mejor momento para visitarla?
Temprano por la mañana o al atardecer, cuando bajan las temperaturas y la plaza se siente como un auténtico parque de barrio más que como una parada fotográfica; las fuentes suelen funcionar durante el día y se apagan por la noche.
¿Qué hay cerca para dedicarle media jornada?
La Plaza de la Independencia está a unos quince minutos caminando hacia el oeste, el Hotel Uzbekistan se ubica justo en el borde de la plaza, y el Museo de Artes Aplicadas queda a un breve paseo más hacia el este.
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