Muros de piedra gris verdosa, balcones de madera oscura y empinados techos de pizarra rodean en forma de herradura una plaza adoquinada. El lado abierto mira al lago Nahuel Huapi, con la cordillera de los Andes al fondo. Casi todos los que llegan a Bariloche acaban pasando por aquí en su primera hora en la ciudad, y no es casualidad: aquí empieza todo. En torno a esta misma plaza se reúnen el kilómetro cero, la municipalidad, la oficina de turismo y el principal museo.
Se trata, además, de uno de los lugares más fotografiados y con más reseñas de la Patagonia. No espere encontrar tranquilidad. Lo que le aguarda es una plaza cívica en plena actividad que, por su aspecto, parece trasladada desde algún valle suizo.
Piedra, madera y el lago al fondo
Sitúese en el centro de la plaza y gire despacio sobre sí mismo. Los edificios están unidos por galerías cubiertas de arcos de piedra rústica, de modo que puede recorrer toda la herradura a resguardo cuando sopla el viento del lago. Sobre la municipalidad se eleva una torre del reloj que aporta a la plaza su eje vertical.
Durante el paseo, fíjese en los detalles:
- Las ménsulas de madera y los aleros tallados bajo los techos
- Las ventanas de cuarterones pequeños, hundidas en los gruesos muros de piedra
- Los faroles de hierro que cuelgan en las galerías
- El lago enmarcado entre ambas alas cuando se mira hacia el norte
Por el extremo abierto, el terreno desciende hacia la avenida 12 de Octubre, la vía ribereña conocida como la Costanera. Esa vista sobre el agua es la foto que todos vienen a buscar.
Un pueblo alpino concebido por Bustillo
Si la plaza parece europea, es porque se proyectó así a propósito. Se construyó a finales de la década de 1930 y se inauguró en 1940. Fue una iniciativa impulsada por Exequiel Bustillo, entonces director de Parques Nacionales de Argentina, con diseño del arquitecto Ernesto de Estrada. El propósito era dotar a un asentamiento de frontera de una identidad reconocible y atraer visitantes al recién creado Parque Nacional Nahuel Huapi.
Los materiales procedían de la región: piedra local, maderas autóctonas como el ciprés y la lenga, y pizarra. Aquella elección dio origen al «estilo Bariloche», que el visitante reconocerá una y otra vez por toda la ciudad, desde los hoteles hasta las chocolaterías. En 1987, el conjunto fue declarado Monumento Histórico Nacional.
Al pie de la estatua de Roca
El jinete de bronce que ocupa el centro de la plaza es el general Julio Argentino Roca. A finales del siglo XIX dirigió las campañas militares conocidas como la Conquista del Desierto, con las que se arrebató la Patagonia a los pueblos originarios mapuche y tehuelche. Para muchos argentinos es uno de los estadistas fundadores del país. Para muchos otros, y en especial para las comunidades mapuches, simboliza el despojo.
Esa controversia se aprecia en el propio monumento. Con frecuencia su pedestal amanece con pintadas, manchas de pintura o pancartas, y la plaza acoge manifestaciones de forma habitual. Conviene entenderlo como parte del lugar y no como un simple acto vandálico que hay que esquivar. Es la prueba más evidente de que esta plaza sigue siendo el escenario político de la ciudad, y no solo su postal.
El Museo de la Patagonia por dentro
En una de las alas del conjunto se encuentra el Museo de la Patagonia Francisco P. Moreno. Lleva el nombre del explorador cuya donación de tierras se convirtió en el núcleo del primer parque nacional de Argentina. Si desea comprender la región antes de adentrarse en la montaña, no encontrará mejor manera de aprovechar una hora.
Las colecciones abarcan la historia natural de la región, los pueblos originarios del norte de la Patagonia y la llegada de los colonos. Así se descubre la otra cara del relato que cuenta, ahí fuera, la estatua de Roca. A diferencia de la plaza, el museo tiene su propio horario, de modo que le recomendamos consultarlo antes de organizar la visita.
Cómo moverse por la plaza: perros, fotos y oficina de turismo
La plaza está abierta las 24 horas y se vive a cualquier hora. Estas son algunas pautas para las situaciones que suelen sorprender a quienes la visitan por primera vez:
- Los San Bernardo. En la plaza esperan cuidadores con grandes perros San Bernardo, a veces acompañados de cachorros, que cobran por las fotos. Acuerde el precio antes de sacar la cámara y valore usted mismo las condiciones en que trabajan los animales. No es lo mismo fotografiar a los perros de lejos que posar con ellos, y por esto último los cuidadores esperan cobrar.
- Información turística. La oficina municipal de turismo se encuentra en el Centro Cívico. Allí le facilitarán mapas, información sobre las líneas de autobús al Circuito Chico y al Cerro Catedral, y el estado de los senderos.
- Autobuses. Los autobuses urbanos de Bariloche no aceptan efectivo, sino la tarjeta SUBE. Consiga una antes de salir del centro hacia los circuitos que bordean el lago.
- Grupos de estudiantes. Bariloche es el destino clásico de los viajes de egresados argentinos. En la plaza se congregan grupos numerosos y ruidosos, así que tenga paciencia si alguno se está colocando para la foto grupal.
Al tratarse de un espacio público, rigen las normas de cortesía habituales. No se suba al monumento para hacerse fotos. Si hay una protesta en curso, obsérvela desde las galerías en lugar de cruzar por el medio.
Nieve sobre la pizarra: cómo elegir la temporada
Esta plaza cambia más con las estaciones que con la hora del día. En invierno, aproximadamente de junio a septiembre, la nieve se asienta sobre los techos y el lago adquiere un tono acerado. La estampa es la de una postal alpina, pero también es plena temporada de esquí, y la ciudad alcanza su máxima ocupación durante las vacaciones escolares de julio.
El verano trae atardeceres largos y el lago en su azul más intenso, aunque también una nueva oleada de visitantes. La primavera y el otoño son más tranquilos, y en otoño los árboles de la Costanera añaden su colorido.
Como la plaza nunca cierra, puede acercarse incluso antes del desayuno. Lo habitual para fotografiar las galerías y el lago sin multitudes es ir a primera hora de la mañana. Como en cualquier plaza tan popular, aquí también tiene sentido llegar antes de que empiecen las excursiones organizadas.
Por los alrededores
El Centro Cívico es un buen punto de partida. A pocos minutos a pie encontrará:
- La calle Mitre, la principal arteria comercial, que parte de la plaza hacia el este. A lo largo de ella se suceden las chocolaterías de Bariloche, casi tan célebres como el paisaje.
- La Costanera, que bordea el lago por debajo de la plaza. Resulta agradable para pasear junto al agua, aunque el viento puede ser cortante.
- La Catedral de Nuestra Señora del Nahuel Huapi, de estilo neogótico y construida en piedra. Se alza a pocas cuadras hacia el este, cerca de la orilla, y se integra fácilmente en el mismo paseo.
Reserve 30 minutos si solo va a ver la plaza, o una hora o más si incluye el museo. Después, siga por Mitre en busca de chocolate o tome un autobús hacia Llao Llao y el Circuito Chico.
Preguntas frecuentes
¿El Centro Cívico de Bariloche está abierto de noche?
Sí. La plaza figura como abierta las 24 horas, de modo que puede recorrer las galerías y contemplar el lago a cualquier hora. El Museo de la Patagonia, situado dentro del conjunto, tiene su propio horario, por lo que conviene consultarlo antes de ir.
¿Cuánto tiempo hace falta para visitar el Centro Cívico?
Para la plaza, las galerías y las fotos bastan unos 30 minutos. Si piensa visitar el Museo de la Patagonia Francisco P. Moreno o pasar por la oficina de turismo para organizar excursiones, calcule una hora o más.
¿Cuál es el mejor momento para hacer fotos?
La plaza se fotografía sin multitudes con más facilidad a primera hora de la mañana, antes de que lleguen los grupos de turistas y los viajes de estudiantes. Si prefiere ver los techos de pizarra cubiertos de nieve, vaya en invierno (aproximadamente de junio a septiembre). La ciudad alcanza su máxima ocupación durante las vacaciones escolares de julio.
¿Qué se puede hacer cerca del Centro Cívico?
Junto a la plaza nace la calle Mitre, la arteria principal, repleta de chocolaterías. Por debajo discurre la Costanera, a orillas del lago, y a pocas cuadras hacia el este se alza la Catedral de Nuestra Señora del Nahuel Huapi, construida en piedra.
¿Por qué la estatua de Roca suele aparecer cubierta de pintadas?
El general Julio Argentino Roca encabezó las campañas de la Conquista del Desierto, mediante las cuales se arrebató la Patagonia a los pueblos indígenas. Mucha gente, sobre todo las comunidades mapuches, cuestiona la estatua, y la plaza es escenario habitual de protestas.
Planifica tu viaje a Bariloche
eSIM y conectividad en Argentina →
Algunos enlaces de arriba son de afiliados: si reservas a través de ellos, Wander Atlas gana una pequeña comisión sin coste adicional para ti. Así mantenemos todas las guías gratis.