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atracción Milán ·

Columnas de San Lorenzo: Guía de Viaje de Milán (4.5★)

Columnas de San Lorenzo en Milán, Italia
Photo: https://www.flickr.com/photos/lizadaly/ / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)
¿Preparando un viaje a Milán?

✓ Datos verificados con Google Places · 12 sept 2026

De un vistazo

LugarColumnas de San Lorenzo
DirecciónCorso di Porta Ticinese, 20123 Milano MI, Italy
Valoración★★★★★ 4.5 (518)
HorarioAbierto 24 horas según Google; instalaciones, socorristas y puestos pueden tener horarios más cortos
Abrir en Google Maps → © Esri · OpenStreetMap contributors
Cómo se hace esta guía

Creada con ayuda de IA y revisada con datos en vivo. Horarios, valoraciones y ubicación provienen de Google Places; las imágenes tienen licencia o son de dominio público. Los detalles pueden cambiar: verifica antes de visitar. Política editorial

Por qué visitarlas

Al doblar la curva del Corso di Porta Ticinese, ahí están, en plena acera, como si todo urbanista desde la caída de Roma se hubiera olvidado de ellas: dieciséis columnas de mármol acanaladas, de un gris pardo desgastado por el tiempo, que ya no sostienen más que aire y un fragmento de entablamento. Detrás, la fachada de ladrillo rojo de la Basílica de Sant’Eustorgio. Delante, tranvías y motos que serpentean como si fuera lo más normal del mundo, y en Milán, en cierto modo, lo es.

Casi con toda seguridad, las columnas proceden de un edificio romano de los siglos II o III, probablemente unas termas, y fueron colocadas de nuevo aquí en el siglo IV para formar un atrio ante la basílica. Nadie las custodia ni cobra entrada: basta con acercarse y situarse donde antaño estuvieron romanos y primeros cristianos, en una calle que lleva casi dos mil años en uso continuo.

Qué se puede ver

Las columnas forman una hilera recta a unos pasos de la calzada, con rejas de hierro enlazadas sin rigidez entre algunas de ellas; en el lado umbrío, el musgo y un liquen gris ceniza cubren las acanaladuras. En la base hay una pila de mármol del siglo IV, agrietada y suavizada por siglos de lluvia. A un lado se alza una estatua de bronce de San Basiano, patrón de Lodi, añadida mucho más tarde y que luce casi demasiado limpia junto a la piedra romana.

Si se observan de cerca los capiteles, aún se distingue el estilo de talla propio de la época imperial tardía: sobrio, funcional, pensado para soportar peso más que para decorar, lo cual explica en parte que hayan sobrevivido, pues nunca se concibieron para ser bellas, sino resistentes. Cerca hay una pequeña placa con el contexto histórico en italiano e inglés, aunque es fácil pasarla por alto si uno está concentrado en conseguir una buena foto entre el paso de los tranvías.

Cómo llegar

Las columnas se encuentran en el Corso di Porta Ticinese, a un corto paseo al sur del Duomo, atravesando el barrio de Ticinese. La estación de metro más cercana es Missori, en la línea M3 (amarilla), a unos 10 minutos a pie por Via Cesare Correnti. También pueden tomarse las líneas de tranvía 2 y 3, que circulan por el propio Corso di Porta Ticinese y paran a apenas un par de minutos andando.

Si se llega desde los canales de Navigli, es un paseo llano de 5 minutos hacia el norte por la misma calle, un complemento sencillo a un paseo nocturno junto al canal.

Cuándo ir

Al tratarse de un monumento al aire libre en una calle pública, el acceso es posible las 24 horas del día, todos los días: no hay verja, taquilla ni horario de cierre que respetar. Aun así, el carácter del lugar cambia mucho según la hora. Por la mañana temprano, antes de que abran las tiendas, la calle está tan tranquila que se oyen los propios pasos sobre los adoquines, y la luz baja y suave realza las columnas.

Al final de la tarde y por la noche, los escalones en torno a la fuente se llenan de estudiantes y vecinos que toman algo en los bares cercanos, y la zona se convierte en un punto de encuentro informal hasta bien entrada la noche. Para fotografiar las columnas en soledad, conviene ir una mañana entre semana; para verlas como una parte viva del barrio, mejor acudir al atardecer.

Qué combinar con la visita

Merece la pena entrar en la propia Sant’Eustorgio: su Capilla Portinari alberga un ciclo de frescos renacentistas de Vincenzo Foppa y suele considerarse uno de los espacios artísticos más infravalorados de Milán. Desde aquí, a pocos minutos se llega a la Basílica de San Lorenzo Maggiore (una iglesia distinta y de mayor tamaño, fácil de confundir por el nombre) y al Parco delle Basiliche, situado detrás de ella, un pequeño espacio verde muy frecuentado por los vecinos para hacer una pausa entre iglesia e iglesia.

Si se continúa hacia el sur, se llega a los Navigli, el barrio de los canales de Milán, repleto de bares de aperitivo al caer la tarde.

Cómo visitarlas como un local

Conviene tratar las columnas como un hito de paso más que como un destino que requiera planificación, que es justo así como las viven la mayoría de los milaneses: pasan junto a ellas de camino a otro sitio, sin hacer de la visita algo especial. No hay nada que reservar ni que pagar, y de hecho pasan bastante desapercibidas frente a las grandes atracciones de Milán, así que no encontrará grupos turísticos aglomerados aquí.

La norma no escrita es sencilla: puede sentarse en los escalones junto a la fuente, como hacen los vecinos, pero conviene recordar que en esta calle vive y trabaja gente de verdad, así que es mejor evitar el ruido a última hora de la noche.

Lo ideal es pedir un café o un spritz en alguno de los pequeños bares del Corso di Porta Ticinese y tomarse su tiempo, en lugar de convertir la visita en una parada fotográfica de cinco minutos. El verdadero placer está en advertir cómo una ruina romana, una basílica medieval y las líneas de tranvía modernas conviven en los mismos veinte metros cuadrados sin que nadie parezca darle la menor importancia.

¿Listo para visitar Columnas de San Lorenzo?

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo conviene dedicar a las Columnas de San Lorenzo?

Con 15 o 20 minutos basta para ver las columnas, la fuente y la estatua, y leer la placa informativa, aunque muchos visitantes se quedan más tiempo si se sientan en los escalones o combinan la visita con la basílica de al lado.

¿Hay que pagar entrada?

No; es un monumento callejero al aire libre y gratuito, accesible las 24 horas del día, sin entrada ni verja de acceso.

¿Cuál es la estación de metro más cercana?

Missori, en la línea M3 (amarilla), a unos 10 minutos a pie. Las líneas de tranvía 2 y 3 paran todavía más cerca, en el propio Corso di Porta Ticinese.

¿Cuál es el mejor momento para evitar las multitudes?

Entre semana, a primera hora de la mañana, antes de que abran las tiendas y bares del entorno, cuando la calle está tranquila y la luz sobre las columnas es más favorable para las fotos. Al final de la tarde y por la noche se llena de vecinos que socializan en los escalones.

¿Qué más merece la pena ver cerca?

La Basílica de Sant'Eustorgio, justo detrás de las columnas (no hay que perderse la Capilla Portinari), la Basílica de San Lorenzo Maggiore, que es un edificio distinto, con su pequeño parque, y el barrio de los canales de Navigli, a pocos minutos a pie hacia el sur.

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