Un río nacido de un manantial fundacional
Monterrey no tenía un paseo junto al río, así que lo construyó. El Paseo Santa Lucía es un canal de aguas quietas y transparentes de unos 2.5 kilómetros. Arranca en el borde de la Macroplaza, en pleno Centro, y avanza hacia el oriente hasta la antigua fundidora de acero que hoy ocupa el Parque Fundidora.
Debe su nombre al Ojo de Agua de Santa Lucía, los manantiales junto a los que Diego de Montemayor fundó la ciudad en 1596. Es el mismo personaje que da nombre a la calle de la dirección. El canal se inauguró en 2007 con motivo del Fórum Universal de las Culturas, celebrado en Monterrey ese año.
Cómo se vive el recorrido
Como el canal corre por debajo del nivel de la calle, el ruido del tráfico del Centro se desvanece en cuanto uno baja. Ambas orillas cuentan con andadores pavimentados. Cada cierto tramo lo cruzan puentes peatonales, y las jardineras y fuentes rompen la monotonía de la piedra.
Rumbo al oriente, las torres del centro quedan atrás. En los días despejados se alza al frente la silueta dentada del Cerro de la Silla. Ya en Fundidora, la mole oxidada del Horno 3, un antiguo alto horno, señala el final del trayecto. Entre un extremo y otro cabe, en un solo paseo, toda la historia de Monterrey.
En lancha del Museo de Historia Mexicana al Horno 3
Por el canal no solo se camina: también circulan lanchas. El embarcadero principal está en el extremo poniente, junto al Museo de Historia Mexicana y el Museo del Noreste. Desde ahí, las lanchas se deslizan hacia el Parque Fundidora.
La lancha le convendrá más que la caminata en estos casos:
- si lo visita en verano, cuando el calor de Monterrey vuelve pesadísimos 2.5 km a pie
- si viaja con niños o con alguien que no pueda caminar mucho
- si quiere fotografiar los puentes a ras del agua
Las lanchas operan dentro del horario del paseo, de 10am a 9pm, todos los días de la semana. La tarifa vigente puede consultarse en la taquilla del embarcadero.
Cómo llegar al extremo de la Macroplaza
Lo ideal es empezar por el poniente. La dirección, en la calle Diego de Montemayor, lo deja justo detrás del Museo de Historia Mexicana, en el lado oriente de la Macroplaza.
- Metro: la estación Zaragoza de la Línea 2 sale directamente a la Macroplaza; desde ahí, cruce la plaza hacia el oriente hasta los museos.
- A pie desde el Barrio Antiguo: las calles empedradas del casco antiguo quedan justo al sur, a pocos minutos.
- Desde el otro extremo: si prefiere hacer el recorrido al revés, la estación Parque Fundidora de la Línea 1 lo deja cerca del final oriente.
A paso tranquilo, recorrer todo el canal lleva entre 40 minutos y una hora, sin contar paradas. Si quiere visitar un museo en alguno de los extremos, reserve de dos a tres horas.
La luz, el calor y los horarios
El paseo abre de 10am a 9pm los siete días de la semana, con el mismo horario todos los días, domingos incluidos.
Los veranos regiomontanos son implacables, y en algunos tramos del canal apenas hay sombra. Más o menos de mayo a septiembre, lo sensato es salir al final de la tarde: así se camina mientras baja el sol y se llega a Fundidora hacia el anochecer, antes del cierre de las 9pm. En los meses más frescos, de noviembre a febrero, una caminata matutina después de la apertura de las 10am resulta muy agradable.
Consejos para recorrer el canal sin complicaciones
Este rincón es más tranquilo que la Macroplaza que lo rodea, y basta con seguir unas cuantas pautas sencillas.
- Pague en la taquilla. Los boletos de la lancha se compran en la taquilla del embarcadero y no a bordo. Lleve algunos pesos por si falla el pago con tarjeta.
- Vaya en un sentido y regrese en metro o en auto. La mayoría hace el recorrido de ida solamente. Desde Fundidora, puede volver al Centro en la Línea 1 del metro o pedir un auto por aplicación.
- Pregunte en español. Con un «¿Dónde se toma la lancha?» le indicarán el embarcadero. «Lancha» es la palabra que usa el personal para referirse a las embarcaciones.
- Con niños pequeños, manténgase lejos de la orilla. En algunos puntos las orillas quedan abiertas y no todos los tramos tienen barandal.
- Lleve agua. En días de calor, no salga sin una botella llena: el trayecto entre ambos extremos es largo y las cafeterías de Fundidora están hasta el final.
Qué ver en cada extremo
Más que un destino en sí mismo, el canal funciona mejor como enlace entre dos de los grandes atractivos de la ciudad.
En el extremo poniente:
- Museo de Historia Mexicana, junto al embarcadero
- Museo del Noreste, comunicado con el anterior y dedicado a la historia del noreste de México y de Texas
- Macroplaza, con el Faro del Comercio y el Palacio de Gobierno
En el extremo oriente:
- Horno 3, el antiguo alto horno reconvertido que hoy alberga el Museo del Acero
- Parque Fundidora, los terrenos de la vieja fundidora transformados en un parque con prados, senderos y vestigios industriales
Una buena combinación consiste en dedicar la mañana a los museos de la Macroplaza y, por la tarde, recorrer el canal hacia el oriente a pie o en lancha. El broche final es la puesta de sol entre las chimeneas de Fundidora.
Preguntas frecuentes
¿Dónde empieza y dónde termina el Paseo Santa Lucía?
El extremo poniente se encuentra en la calle Diego de Montemayor, en el Centro, a espaldas del Museo de Historia Mexicana de la Macroplaza. El extremo oriente llega al Parque Fundidora, cerca del Horno 3. En total, el canal mide unos 2.5 km.
¿Cómo se llega en metro?
Para el extremo poniente, tome la Línea 2 hasta la estación Zaragoza y cruce la Macroplaza hacia el oriente hasta llegar a los museos. Para el extremo oriente, la parada más cercana es la estación Parque Fundidora de la Línea 1.
¿Cuál es el horario?
Abre todos los días, de lunes a domingo, de 10am a 9pm. No hay días con horario reducido.
¿Cuánto tiempo conviene dedicarle?
Recorrerlo completo a pie lleva entre 40 minutos y una hora. Si además piensa subir a la lancha, visitar algún museo de la Macroplaza o pasear por el Parque Fundidora, calcule de dos a tres horas.
¿Cuál es la mejor época del año para visitarlo?
Para caminar, los meses más agradables van de noviembre a febrero. En la temporada de calor, más o menos de mayo a septiembre, es mejor empezar al final de la tarde o tomar la lancha en lugar de ir a pie.
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