Ventanas que no son ventanas
Colóquese en el patio interior y cuente los miradores. Varios de ellos no son más que pintura sobre una superficie plana. Hacia 1500, los príncipes-obispos de Augsburgo mandaron cubrir los muros de su residencia de verano con una arquitectura ilusionista: marcos de ventanas, salientes y remates de esquina pintados que parecen tallados en piedra hasta que uno se acerca. La vista se deja engañar una y otra vez, y precisamente eso es lo que se buscaba.
El castillo corona la colina, en Magnuspl. 10, justo encima del casco antiguo de Füssen. Sus muros claros y sus hastiales escalonados miran por un lado al río Lech y por el otro a los tejados de la ciudad. La mayoría de los visitantes solo atraviesan Füssen camino de Neuschwanstein, pero fue a la sombra de este castillo donde realmente vivió la ciudad.
Las estancias de los obispos
Más que un palacio amueblado, el interior es ante todo una galería, y no pretende otra cosa. En las plantas superiores se aloja una sede de las Colecciones Estatales de Pintura de Baviera, con tablas del gótico tardío y del Renacimiento, además de tallas procedentes de Algovia y Suabia. Predominan en estas salas los fondos dorados, los santos con rostros de la zona y las alas de retablo.
La joya del conjunto es el Rittersaal, la sala de los caballeros. Su artesonado de madera obliga a todo el mundo a echar la cabeza hacia atrás. Merece la pena detenerse unos minutos bajo él en lugar de pasar de largo. En otras salas se expone la colección municipal de pintura, compuesta sobre todo por obra regional posterior, que permite intuir cómo se veía la ciudad a sí misma.
Calcule:
- 20–30 minutos para el patio y los muros exteriores
- 60–90 minutos si recorre las galerías y sube a la torre
- Medio día si añade St. Mang y un paseo hasta el Lech
Subida a la torre del reloj
Para llegar arriba hay que subir por escaleras estrechas y peldaños de madera. La recompensa es una vista que explica por qué los obispos eligieron este lugar. Los días despejados se divisan hacia el sur el valle del Lech y los Alpes. Al norte se extiende el Forggensee, y abajo se distinguen los tejados rojos del casco antiguo.
Las escaleras son angostas y no hay ascensor. Si lleva una mochila grande o un cochecito de bebé, déjelos abajo o renuncie a esta parte de la visita. Conviene también llevar una prenda de abrigo, porque en lo alto se nota cualquier viento que baje por el valle.
Fines de semana, lunes y los días más recomendables
En ningún otro lugar de la ciudad importa tanto elegir bien el momento. El castillo abre de martes a domingo, de 10am a 5pm. Los lunes está cerrado, algo que sorprende a muchos de quienes llegan de excursión desde Múnich ese día.
El inconveniente son los fines de semana. Sábados y domingos hay gente durante todo el horario de 10am–5pm, sin ningún momento de calma que aprovechar. Si puede elegir, venga de martes a viernes. Si solo dispone del fin de semana, cuente al menos con compartir las galerías y las escaleras de la torre.
Cómo recorrer el castillo
Las salas de la galería se suceden una tras otra y los visitantes las recorren más o menos en el mismo orden. Si alguna está llena, siga adelante y vuelva después: cuando un grupo avanza, suele quedar espacio libre. La visita transcurre normalmente así:
- Entradas: se compran en el propio castillo. Consulte los precios vigentes en la web oficial de los museos de Füssen o en la taquilla; aquí no figuran.
- Fotografía: las normas pueden variar entre el patio y las galerías. Busque los carteles antes de sacar la cámara entre las tablas pintadas.
- Saludo: en la taquilla se agradece un cortés “Grüß Gott”. Es el saludo habitual en Baviera y el personal lo recibe con simpatía.
- Pago: en las pequeñas localidades bávaras a menudo se paga en efectivo, así que lleve algunos euros por si el datáfono no funciona.
- Silencio: en las galerías se espera discreción. Compórtese como en una iglesia, ya que buena parte de las obras procede de una.
Si le es posible, deje el patio para el final. Para entonces ya habrá visto en las salas la auténtica piedra tallada, y le resultará mucho más fácil descubrir las imitaciones pintadas.
Bajando la colina desde Magnusplatz
El castillo comparte colina con la antigua abadía benedictina de St. Mang. Su iglesia barroca y el Museum der Stadt Füssen quedan justo debajo, de modo que resulta sencillo visitarlos juntos. Desde allí, la Reichenstraße atraviesa el casco antiguo entre fachadas pintadas que recuerdan el estilo del castillo.
A pocos minutos a pie se llega al Lech, donde la presa del Lechfall precipita el río turquesa por un estrecho desfiladero. La estación de Füssen está a unos diez minutos andando del castillo. Junto a ella salen los autobuses a Hohenschwangau, que llevan a los castillos de Neuschwanstein y Hohenschwangau. Por eso es fácil incluir el Hohes Schloss por la mañana o por la tarde, antes o después de visitar los castillos reales.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el momento más tranquilo para visitar el Hohes Schloss?
Los sábados y domingos hay afluencia durante todo el horario de apertura, de 10am–5pm, de modo que no existe ninguna franja tranquila en fin de semana. Lo más recomendable es ir un día laborable, de martes a viernes. Los lunes el castillo permanece cerrado.
¿Cómo se llega al Hohes Schloss desde la estación de Füssen?
A pie. Se tarda unos diez minutos: hay que cruzar el casco antiguo y subir hasta Magnuspl. 10. El último tramo es una breve cuesta.
¿Cuánto tiempo hay que dedicar al Hohes Schloss?
Para recorrer el patio, las galerías, el Rittersaal y la torre del reloj se necesitan unos 60–90 minutos. Si solo le interesa el patio pintado, bastan 20–30 minutos.
¿Por qué es conocido el Hohes Schloss?
Fue la residencia de verano, de estilo gótico tardío, de los príncipes-obispos de Augsburgo. Los visitantes acuden atraídos por los trampantojos que decoran los muros del patio, el arte regional del siglo XVI, el artesonado del Rittersaal y la vista sobre el Lech y los Alpes desde lo alto de la torre.
¿Qué se puede visitar junto al Hohes Schloss?
Justo debajo se encuentran la abadía de St. Mang y el Museum der Stadt Füssen. El Lechfall queda a pocos minutos a pie. Junto a la estación de Füssen salen los autobuses hacia Neuschwanstein y Hohenschwangau.
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