Una isla consagrada a las máquinas
Este edificio está pensado para recorrerlo durante horas. El Deutsches Museum ocupa casi toda la Museumsinsel, una estrecha isla que se forma allí donde el Isar se divide en dos brazos, y su alta torre se divisa desde los puentes de ambas orillas. Lo fundó en 1903 el ingeniero Oskar von Miller, y el edificio principal se inauguró en 1925.
Hoy figura entre los mayores museos de ciencia y tecnología del mundo. Siempre que puede, expone piezas originales en lugar de réplicas, y sus colecciones abarcan la energía, el transporte y la astronomía, entre otras muchas materias. Buena parte de las instalaciones invitan a tocarlas, accionar una manivela o ponerlas en marcha. Es uno de los lugares de Múnich con más reseñas y suele llenarse, así que cuente con encontrar gente y organícese en consecuencia.
Cómo llegar a la Museumsinsel
La isla queda justo al sureste del casco antiguo. El mejor acceso dependerá de su punto de partida:
- S-Bahn: por la estación de Isartor, situada en el tramo troncal central, pasan todas las líneas de S-Bahn. Desde allí, siga el río en dirección sureste hasta el puente Ludwigsbrücke, que cruza a la isla; el paseo dura unos diez minutos.
- Tranvía: la línea 16 tiene parada en Deutsches Museum, en la calle Zweibrückenstraße, junto al mismo puente.
- U-Bahn: desde la estación de Fraunhoferstraße (U1/U2) hay un corto paseo por el puente Corneliusbrücke, que desemboca en el extremo sur de la isla.
- A pie desde Marienplatz: pase junto a los puestos del Viktualienmarkt y atraviese la puerta de Isartor. Se tarda entre 15 y 20 minutos.
Venir en coche a esta zona de Múnich rara vez compensa. El transporte público le dejará más cerca que cualquier aparcamiento.
Un museo que se renueva por partes
El Deutsches Museum se halla a mitad de una larga modernización, y nada condiciona tanto la visita como este hecho. En 2022 reabrió la primera sección renovada, con un conjunto de exposiciones totalmente rehechas. Mientras continúan las obras, otras salas siguen cerradas, de modo que quizá no pueda ver algunas instalaciones célebres que aparecen en guías antiguas.
Antes de ir, consulte la web oficial. En ella se indica qué exposiciones están abiertas en este momento, una relación que varía a medida que avanzan los trabajos. La decepción más habitual aquí es venir con ganas de ver una sala concreta y encontrarla tapiada. Los precios y las modalidades de entrada también figuran en esa web, no en esta guía.
Cómo trazar un recorrido por las salas
Nadie lo ve todo de una sola vez. Aun con secciones cerradas, leer a fondo las plantas abiertas llevaría más de un día. Elija dos o tres temas y no se aparte de ellos.
Algunas formas de organizar la visita:
- Con niños: empiece por las salas interactivas y prácticas, cuando todos tienen aún energía. Deje para el final las galerías con más texto, o prescinda de ellas.
- Si le interesa la historia de la ingeniería: dedique el tiempo a las máquinas y los instrumentos originales. Contemplar el objeto auténtico, y no una maqueta, es precisamente la razón de ser de este museo.
- Si le atrae la astronomía: las salas dedicadas a ella se encuentran en las plantas altas del edificio. Al llegar, pregunte si ese día hay sesiones en el planetario o en el observatorio.
Para una visita centrada en pocos temas, calcule de tres a cuatro horas. A quienes disfrutan leyendo cada cartela les conviene reservar el día completo. El museo cierra a diario a las 5pm, por lo que una visita iniciada después de comer resultará breve, sea cual sea el día.
Hora de entrada, reservas y colas
Aquí el horario importa mucho. Entre semana, la franja más tranquila va de 9am a 11am; a partir de entonces suelen llegar los grupos escolares y las familias. Los fines de semana, la calma solo dura de 9am a 10am. Los sábados y domingos, entre las 11am y las 5pm, las salas registran su mayor afluencia, así que procure evitar esas horas.
Consejos prácticos:
- Reserve por internet con antelación. El museo vende en su web oficial entradas con hora asignada, y si elige la franja de apertura, a las 9am, estará dentro durante la hora más tranquila.
- Vaya directamente a la sala que más le interese. La mayoría de la gente empieza por lo que tiene más cerca de la entrada. Si sube primero o se adentra en el edificio, durante un buen rato irá por delante de la multitud.
- Pagos: en los museos alemanes se aceptan tarjetas casi siempre, pero el efectivo sigue siendo habitual en Alemania. Llevar unas monedas en el bolsillo resulta útil para las taquillas y las pequeñas cafeterías de los alrededores.
- Idioma: las cartelas están en alemán y en inglés. En todas partes se emplea el nombre alemán, de modo que en las pantallas de los tranvías y en los letreros de las estaciones leerá «Deutsches Museum».
Las dos sedes anexas: transporte y aviación
La isla no alberga todo el museo. Los vehículos de gran tamaño y los aviones se reparten entre dos sedes anexas, y ambas son un buen complemento para quien se quede con ganas de más tras visitar el edificio principal.
- Verkehrszentrum (Centro del Transporte): se encuentra en Theresienhöhe, junto a la Theresienwiese, el recinto del Oktoberfest. En sus históricos pabellones de exposiciones se exhiben vehículos de carretera y ferroviarios.
- Flugwerft Schleißheim: situada al norte de la ciudad, en Oberschleißheim, ocupa un aeródromo histórico contiguo al palacio de Schleißheim. Aquí se guarda la colección de aviones.
Cada sede tiene su propio horario y sus propias entradas, así que consulte la web oficial de ambas antes de combinarlas con la visita a la isla.
De vuelta a orillas del Isar
Al salir se encontrará junto al río, y merece la pena aprovecharlo. Las orillas de grava del Isar bordean la isla por ambos lados. Cuando hace buen tiempo, la gente se sienta en ellas, mientras paseantes y ciclistas recorren los caminos ribereños.
Muy cerca encontrará:
- Müller’sches Volksbad: unos baños públicos modernistas, en la orilla este, nada más cruzar el puente Ludwigsbrücke.
- Gasteig: el centro cultural que se alza en la ladera, por encima de los baños.
- Viktualienmarkt: el mercado de alimentación de la ciudad, de regreso hacia el casco antiguo pasada la puerta de Isartor.
- Gärtnerplatz: una plaza circular con su teatro y rodeada de cafeterías, a poca distancia al oeste del puente Corneliusbrücke.
Una mañana en el museo, un almuerzo cerca del Viktualienmarkt y un paseo junto al río componen una jornada tranquila y sin prisas por el centro de Múnich.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el momento más tranquilo para visitar el Deutsches Museum?
Entre semana, la franja más tranquila va de 9am a 11am. Los fines de semana, en cambio, la calma solo dura de 9am a 10am. Procure no acudir en sábado o domingo entre las 11am y las 5pm, que es cuando hay más afluencia.
¿Cuál es el horario de apertura?
El museo abre de lunes a domingo, de 9am a 5pm.
¿Cómo se llega al Deutsches Museum?
Puede tomar cualquier línea de S-Bahn hasta Isartor y caminar unos diez minutos hasta el puente Ludwigsbrücke. Otra opción es el tranvía 16, que para en Deutsches Museum. También queda cerca la estación de Fraunhoferstraße (U1/U2), desde la que se llega cruzando el puente Corneliusbrücke.
¿Cuánto tiempo hay que dedicarle?
Para recorrer con calma dos o tres temas bastan de tres a cuatro horas. Si le gusta leer con detenimiento lo que se expone, es preferible dedicarle el día entero. Como cierra a las 5pm, lo mejor es empezar por la mañana.
¿Están abiertas todas las exposiciones?
No. El museo se encuentra en plena renovación, un proceso de largo recorrido, y algunas salas permanecen cerradas. Antes de ir, consulte en la web oficial qué exposiciones pueden visitarse en este momento.
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