Una plaza hecha para cruzarla
Por aquí pasa, tarde o temprano, todo Estrasburgo. Los tranvías se deslizan junto a la esquina suroeste, mientras los transeúntes cargados de bolsas atajan en diagonal de una calle porticada a otra. Los bordes están ocupados por terrazas de cafés y, en el centro, un general de bronce lo contempla todo desde lo alto de su pedestal.
La plaza Kléber (Place Kléber) es la mayor de la Grande Île, el casco antiguo rodeado por el río que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad en 1988. Se trata de un espacio amplio, despejado y pavimentado, por el que solo circulan furgonetas de reparto y bicicletas. Sus límites nunca quedan lejos: tiendas y cafés la enmarcan por los cuatro costados, y la larga fachada neoclásica del Aubette la cierra por el norte.
Al tratarse de una plaza pública, nunca cierra. Puede cruzarla a medianoche o al amanecer, como hace mucha gente, ya que se halla en el camino más directo entre el gran nudo de tranvías y el barrio de la catedral.
El general bajo la estatua
La plaza debe su nombre a Jean-Baptiste Kléber, nacido en Estrasburgo en 1753. Ascendió a general durante las guerras revolucionarias y, tras la partida de Napoleón, asumió el mando del ejército francés en Egipto. Murió asesinado en El Cairo en 1800.
Su estatua, obra del escultor Philippe Grass, se erigió en 1840. Lo que a la mayoría de los visitantes se le escapa está debajo: los restos de Kléber reposan en una cripta bajo el pedestal. Quien se apoya en la verja para hacerse una foto está, en realidad, sobre su tumba.
El nombre de la plaza no siempre ha sido el mismo. Antes de dedicarse a Kléber, se la conocía como Place d’Armes. Durante la anexión alemana de 1940–1944, los ocupantes retiraron la estatua y cambiaron el nombre de la plaza. Tras la Liberación, el general volvió a ocupar su pedestal.
La larga fachada del Aubette
El edificio que ocupa el lado norte es el Aubette. Lo proyectó en el siglo XVIII Jacques-François Blondel, dentro de un plan para dotar a la plaza de un aire militar y solemne. Su planta baja de arcos y su larga fachada simétrica marcan el carácter de todo el conjunto.
En su interior aguarda una sorpresa. A finales de la década de 1920, los artistas Theo van Doesburg, Sophie Taeuber-Arp y Jean Arp transformaron un conjunto de salas en un complejo de ocio. Aquellos interiores geométricos, construidos a base de bloques de color, se han restaurado y hoy forman el Aubette 1928, un hito del diseño de vanguardia.
Los horarios de las salas del Aubette 1928 los establecen los museos de Estrasburgo y no coinciden con el acceso permanente a la plaza. El calendario vigente puede consultarse en la web oficial de los museos.
El Gran Árbol de Navidad
Durante buena parte del año, la plaza Kléber es un lugar de paso. En Adviento, en cambio, se convierte en destino. Durante toda la temporada, el centro de la plaza lo ocupa el Gran Árbol de Navidad, un abeto altísimo adornado con luces y ornamentos.
El árbol es el eje del mercado navideño de Estrasburgo, el Christkindelsmärik, cuyos orígenes se remontan a 1570 y que ha valido a la ciudad el título de «Capital de la Navidad». Las casetas del mercado se reparten por varias plazas del centro, pero es este árbol el que aparece en casi todas las fotos.
Es, con diferencia, la temporada de mayor afluencia de la plaza. Las aglomeraciones alcanzan su punto álgido por la tarde, cuando se encienden las luces, y los fines de semana. Quienes desean ver el árbol sin agobios suelen acudir de día y entre semana. El Ayuntamiento de Estrasburgo organiza el mercado y fija sus fechas cada año.
Cómo llegar a Kléber en tranvía
Gracias a la red de tranvías, no hay plaza en Estrasburgo más fácil de alcanzar. La parada Homme de Fer, junto a la esquina suroeste, es el principal intercambiador de todo el sistema. Bajo su marquesina circular de cristal confluyen varias líneas, entre ellas la A y la D, que llegan desde la estación central.
Desde la estación, el trayecto apenas dura unos minutos. También resulta sencillo ir a pie: son unos 15 minutos hacia el este por las calles antiguas. En coche, la cosa cambia. Como el centro es casi por completo peatonal, los conductores suelen dejar el vehículo en un aparcamiento disuasorio de las afueras y entrar en tranvía.
Cruzar la plaza como un estrasburgués
Aunque parezca peatonal, la plaza es un espacio compartido. Unas cuantas costumbres le evitarán contratiempos:
- Atento a la campana del tranvía. Los tranvías pasan muy cerca de la esquina de Homme de Fer y apenas hacen ruido. Si oye la campana, apártese de inmediato.
- Cuidado con las bicicletas. Estrasburgo es una de las ciudades de Francia donde más se usa la bicicleta, y los ciclistas atraviesan el pavimento en línea recta.
- Salude primero con un «Bonjour». En Francia, entrar en una tienda o acercarse a la barra de un café sin saludar se considera una falta de educación.
- Siéntese y espere. En las terrazas es el camarero quien acude a la mesa. Lo habitual es pagar en la propia mesa con tarjeta, y la cuenta («l’addition») se pide cuando uno lo desea.
- La propina es opcional. En Francia, el servicio está incluido en los precios; dejar algo de calderilla es un gesto de cortesía, no una obligación.
Los vecinos utilizan la base de la estatua como punto de encuentro, y a la mayoría le basta con un «en Kléber» para entenderse. En Adviento, sin embargo, encontrarse allí se complica mucho, así que los grupos suelen quedar en alguna calle lateral cercana.
Paseos desde Kléber
La plaza resulta ideal como punto de partida, ya que casi toda la Grande Île queda a menos de 15 minutos a pie:
- Catedral de Estrasburgo: a unos 10 minutos hacia el este por las calles antiguas. Por el camino verá asomar su única aguja sobre los tejados.
- Plaza Gutenberg: al sur de la catedral, con la estatua del pionero de la imprenta. Es otra de las paradas del circuito del mercado navideño.
- Petite France: hacia el suroeste, pasada la parada Homme de Fer. Allí, las casas con entramado de madera se alinean a orillas de los canales del Ill.
- Plaza Broglie: a un corto paseo hacia el noreste. Esta larga plaza arbolada reúne el tramo más extenso de casetas navideñas.
Recorrer la plaza lleva unos 15 minutos, o algo más si se detiene ante la estatua y alza la vista hacia el Aubette. Si suma la visita a las salas del Aubette 1928 o un rato en una terraza, tendrá una hora bien aprovechada antes de encaminarse hacia la catedral.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se llega a la plaza Kléber en transporte público?
Lo más práctico es tomar el tranvía hasta Homme de Fer, el principal intercambiador de la red de Estrasburgo, situado junto a la esquina suroeste de la plaza. Desde la estación central, las líneas A y D llegan en pocos minutos. A pie, el trayecto desde la estación dura unos 15 minutos.
¿Cuándo se instala el Gran Árbol de Navidad en la plaza Kléber?
El árbol preside la plaza durante todo el Adviento como pieza central del mercado navideño de Estrasburgo. Es el Ayuntamiento de Estrasburgo quien organiza el mercado y fija sus fechas cada año. Las tardes y los fines de semana son los momentos de mayor afluencia, por lo que quienes buscan contemplarlo con más calma suelen acudir de día entre semana.
¿La plaza Kléber está abierta por la noche?
Sí. Como plaza pública, está abierta las 24 horas y por ella pasa gente a cualquier hora. Las tiendas, los cafés y los interiores del Aubette 1928 tienen, en cambio, horarios propios y más reducidos.
¿Cuánto tiempo conviene dedicar a la plaza Kléber?
Con unos 15 minutos basta para recorrer la plaza y ver la estatua de Kléber y la fachada del Aubette. Si además quiere visitar las salas del Aubette 1928 o sentarse en la terraza de un café, calcule una hora.
¿Qué hay cerca de la plaza Kléber?
La catedral de Estrasburgo queda a unos 10 minutos a pie hacia el este. Muy cerca se encuentran también la plaza Broglie y la plaza Gutenberg, ambas sedes del mercado navideño. Hacia el suroeste, pasada la parada de tranvía Homme de Fer, se extienden los canales de la Petite France.
Planifica tu viaje a Estrasburgo
eSIM y conectividad en Francia →
Algunos enlaces de arriba son de afiliados: si reservas a través de ellos, Wander Atlas gana una pequeña comisión sin coste adicional para ti. Así mantenemos todas las guías gratis.