Ocho columnas de mármol rosa recorren la fachada del Capitolio. Cada una simboliza a uno de los capitouls, los cónsules que gobernaron la Toulouse medieval. Tras ellas se extiende un frente de ladrillo y piedra clara de casi 135 metros de largo, concluido en la década de 1750 según el proyecto de Guillaume Cammas. Delante se abre un rectángulo enlosado sin fuentes, sin árboles y sin nada que estorbe la vista.
Precisamente ese vacío es el secreto de la plaza. Desde el centro se abarca de un solo vistazo la paleta de colores de la ciudad: el rojo rosado del ladrillo, los remates de piedra blanca y los toldos de los cafés que bordean el perímetro.
La cruz bajo sus pies
Antes de alzar la mirada, fíjese en el suelo. En el centro de la plaza hay una gran cruz occitana de bronce incrustada en el pavimento. Diseñada por el artista Raymond Moretti, lleva en sus doce puntas los signos del zodiaco.
Se trata del emblema del antiguo condado de Toulouse, y volverá a encontrarlo por toda la ciudad en banderas, recuerdos y placas de calles. Mucha gente recorre sus brazos para fotografiarla, aunque la mejor vista cenital se obtiene desde una ventana del propio Capitolio.
El interior del Capitolio
El edificio acoge el ayuntamiento y el Théâtre du Capitole, uno de los teatros de ópera más célebres de Francia. En la planta superior, algunos de los salones de gala pueden visitarse gratuitamente, y son ellos los que justifican la entrada.
- Salle des Illustres: una larga galería cubierta de pinturas de finales del siglo XIX y yeserías doradas, concebida para exaltar la historia de la ciudad.
- Salle Henri-Martin: grandes lienzos en los que el pintor Henri Martin retrató el Garona y la vida en el campo a lo largo de las estaciones.
- El patio: se atraviesa al entrar; es la Cour Henri IV, con su portada renacentista.
Calcule entre 30 y 45 minutos para el interior. Como los salones se siguen usando para bodas y plenos municipales, pueden cerrarse sin apenas aviso. El palacio tiene un horario propio, distinto del de la plaza, que nunca cierra, y la web oficial del ayuntamiento lo publica.
Bajo los soportales
En el lado oeste de la plaza, frente al Capitolio, se suceden los soportales. Camine bajo ellos y levante la vista: Moretti pintó en los techos una serie de paneles dedicados a la historia de Toulouse, desde la Tolosa romana y los cátaros hasta la Aéropostale y la aviación.
La mayoría de los visitantes no los ve, porque los cafés y los escaparates acaparan su atención a la altura de los ojos. En las tardes calurosas, además, los soportales ofrecen sombra y permiten contemplar toda la fachada a resguardo del sol.
Cómo llegar y orientarse
El metro resuelve casi todo. La estación Capitole, en la línea A, desemboca directamente en la plaza. A unos cinco minutos a pie hacia el este, por la Rue de Metz y los Allées Jean Jaurès, queda Jean Jaurès, donde confluyen las líneas A y B.
Detrás del Capitolio, en la Square Charles-de-Gaulle, se levanta el Donjon du Capitole. Este torreón del siglo XVI alberga hoy la oficina de turismo principal. Allí puede recoger un plano de la ciudad y, si piensa recorrer varios museos, preguntar por el Pass Tourisme.
Cómo viven la plaza los tolosanos
Esta es la gran sala de estar de la ciudad y siempre está muy concurrida, así que compártala como lo hacen los vecinos.
- Punto de encuentro: en Toulouse, la cita por defecto es «quedamos en el Capitolio». La gente suele esperar en el centro de la cruz o junto a la salida del metro.
- Terrazas: basta con sentarse para que un camarero acuda a la mesa. Si solo quiere un café solo, pedirlo en la barra sale más barato y es más rápido. Casi todos aceptan tarjeta, y dejar las monedas sueltas es un gesto de cortesía, no una obligación.
- Bodas: sobre todo los sábados, es habitual que los cortejos nupciales salgan del ayuntamiento y ocupen la escalinata. Rodee la sesión de fotos y deje que sean los novios quienes protagonicen la imagen.
- Por la noche: al caer la tarde se ilumina la fachada, y la plaza permanece abierta a todas horas. Los tolosanos la disfrutan sobre todo cuando la cruzan tarde, después de cenar en el casco antiguo.
- Montajes de temporada: en diciembre, el mercado navideño llena la plaza de casetas de madera. En lugar de la explanada despejada, encontrará puestos y aglomeraciones.
Si prefiere verla más vacía, venga temprano, antes de que se monten las terrazas. Es sencillamente la hora en que los cafés todavía están colocando las sillas.
Paseos a partir de la plaza
Lo mejor del casco antiguo queda a menos de 15 minutos a pie.
- Basílica de Saint-Sernin (Basilique Saint-Sernin): a unos diez minutos subiendo hacia el norte por la Rue du Taur. Es una inmensa basílica románica de ladrillo situada en el Camino de Santiago.
- Convento de los Jacobinos (Couvent des Jacobins): a unos cinco minutos hacia el oeste. Su bóveda en forma de «palmera» nace de una única columna.
- Rue Saint-Rome: una estrecha calle peatonal y comercial que parte de la plaza en dirección sur.
- El Garona en el Pont Neuf: a unos 15 minutos hacia el suroeste, ideal para pasear por los muelles al atardecer.
Dedique una hora a la plaza si entra en el Capitolio, o 20 minutos si solo la cruza camino de otro lugar. De todos modos, casi todos los visitantes acaban pasando por ella varias veces al día.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se llega a la plaza del Capitolio en transporte público?
La línea A del metro le deja en la estación Capitole, cuya salida da directamente a la plaza. Si viene por la línea B, la estación Jean Jaurès (líneas A y B) queda a unos cinco minutos a pie hacia el este.
¿Se puede visitar el interior del Capitolio?
Sí. Los salones de gala, como la Salle des Illustres y la Salle Henri-Martin, se visitan gratuitamente. El palacio tiene un horario de visita propio, distinto del de la plaza, y puede cerrar por bodas o por sesiones municipales, así que consulte antes la web oficial del ayuntamiento.
¿Cuánto tiempo conviene dedicar a la plaza del Capitolio?
En una hora aproximadamente se ven la plaza, los techos pintados de los soportales y los salones del Capitolio. Si solo le interesan la fachada y la cruz occitana del pavimento, bastan 20 minutos.
¿Merece la pena ver la plaza de noche?
Sí. La plaza está abierta las 24 horas y, al anochecer, la fachada del Capitolio se ilumina con focos. Cruzarla después de cenar en el casco antiguo es uno de los placeres más sencillos de Toulouse.
¿Qué hay cerca de la plaza del Capitolio?
Justo detrás del edificio se encuentra la oficina de turismo del Donjon du Capitole. El convento de los Jacobinos queda a unos cinco minutos a pie; la basílica de Saint-Sernin, a unos diez minutos hacia el norte por la Rue du Taur, y el Garona, a la altura del Pont Neuf, a unos 15 minutos.
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