El origen del nombre de la ciudad
El famoso «manantial» es en realidad una charca. Bajo una pequeña barrera de granito, en el lecho arenoso del río Todd, la cubren con sus ramas los eucaliptos rojos de río. En la década de 1870, los topógrafos creyeron que se trataba de un manantial permanente y le pusieron el nombre de Alice Todd, esposa de Charles Todd, impulsor de la línea telegráfica.
Basta subir unos pasos por la ladera para descubrir el motivo por el que alguien se detuvo aquí. Sobre la loma se levantan unos edificios bajos de piedra, con techos de chapa y amplias galerías. Son los restos de una estación repetidora que retransmitía mensajes de un extremo a otro del continente.
Mucho antes de que llegara cable alguno, esta ya era tierra arrernte. Durante miles de años, la charca tuvo gran importancia para el pueblo arrernte, algo que conviene no olvidar al conocer la historia de la estación.
La estación de 1872 por dentro
La Línea Telegráfica Terrestre, inaugurada en 1872, unía Adelaida con Darwin, y desde allí un cable submarino conectaba Australia con el resto del mundo. Como las señales morse se debilitaban con la distancia, a lo largo del trazado había estaciones repetidoras con personal que las recibía y las volvía a enviar. Esta era una de ellas.
Los edificios del recinto se distribuyen en torno a un patio central. No deje de ver:
- la oficina de telégrafos, desde donde los operadores transmitían los mensajes
- la residencia del jefe de estación, amueblada con piezas de la época
- los barracones y la cocina, cuyos gruesos muros de piedra protegían del calor
- la herrería, donde se mantenían a punto los equipos y los caballos
El museo de aparatos de comunicación sitúa el telégrafo en su contexto y muestra cómo cruzaba realmente un mensaje el desierto antes de la llegada de la radio. En el recinto se organizan visitas guiadas, que son la forma más rápida de entender para qué servía cada estancia; consulte el horario del día al llegar.
La época de The Bungalow
La historia posterior del lugar es más dura. Cuando las tareas telegráficas se trasladaron a la ciudad, los edificios pasaron a albergar The Bungalow, una institución que a partir de 1932 acogió a niños aborígenes mestizos, muchos de ellos separados de sus familias.
Los paneles interpretativos dedican espacio a este periodo, que merece tanta atención como los manipuladores morse y la vajilla del jefe de estación. Tómese su tiempo para leerlos: para muchas familias del centro de Australia, este es el capítulo que más importa.
Cómo llegar desde la ciudad
En coche se tardan pocos minutos por Herbert Heritage Drive, que sale del centro en dirección norte. A la entrada de la reserva hay un aparcamiento.
También se puede llegar por un camino peatonal y ciclista que remonta el río Todd desde la ciudad hasta la reserva. Es llano y sencillo, y en bicicleta resulta un paseo corto y agradable a primera hora. A pie, calcule alrededor de una hora en cada sentido. En los meses de más calor, no lo intente pasada la media mañana.
Cómo organizar la visita en el Centro
El calor marca el ritmo del día, así que conviene planificar la visita en función de él.
- Pague en la entrada. La zona de pago es el recinto histórico. La tarifa vigente figura en la entrada y en el sitio web de NT Parks.
- Llegue temprano. Los días de verano en Alice Springs son implacables, y entre los edificios hay mucho terreno a pleno sol. De abril a septiembre, en cambio, las mañanas son frescas e incluso frías.
- Lleve agua y una red antimoscas. Con el calor, las moscas del Centro no dan tregua, y a los lugareños no les da ningún reparo llevar red.
- No se salga de los caminos señalizados cerca de la charca. Es un lugar significativo para el pueblo arrernte, no un simple decorado para fotos.
- Haga una pausa en la cafetería. Es el descanso natural entre la visita guiada y la caminata, y el césped sombreado de los alrededores se presta a un pícnic.
Reserve unos 90 minutos para los edificios y el museo, y una hora o más si piensa caminar por los alrededores.
Más allá de la valla: senderos y miradores
En la reserva comienza también el sendero Larapinta (Larapinta Trail), que recorre 223 km hacia el oeste por las cordilleras MacDonnell Occidentales hasta el monte Sonder. Aunque solo camine una hora por el primer tramo antes de dar la vuelta, podrá hacerse una idea de cómo es la ruta completa.
Otros senderos señalizados, más cortos, suben a las colinas rocosas que rodean la estación. Desde las cimas se contemplan crestas rojizas, matas de spinifex y la hilera de eucaliptos que dibuja el cauce seco del Todd. De vuelta a la ciudad, Anzac Hill ofrece ese mismo paisaje desde el extremo opuesto, con la cuadrícula urbana recortada contra las cordilleras.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se llega desde la ciudad a la Estación de Telégrafo de Alice Springs?
Está a unos 4 km al norte del centro por Herbert Heritage Drive, y a la entrada hay aparcamiento. También puede ir a pie o en bicicleta por el camino llano que bordea el río Todd. Andando se tarda alrededor de una hora en cada sentido.
¿Cuál es la mejor época para visitarla?
De abril a septiembre, cuando los días son templados y las mañanas frescas. En verano es mejor llegar lo antes posible, porque entre los edificios del recinto hay mucho terreno sin sombra.
¿Cuánto tiempo hay que dedicarle?
En unos 90 minutos se pueden ver los edificios históricos y el museo y hacer una visita guiada. Si además quiere pasar por la cafetería, comer al aire libre o recorrer algún sendero, calcule entre dos y tres horas.
¿Hay visitas guiadas? ¿Hay que pagar entrada?
Sí, en el propio recinto se organizan visitas guiadas; consulte el horario al llegar. El acceso al recinto histórico es de pago, y la tarifa vigente figura en la entrada y en el sitio web de NT Parks.
¿Qué más se puede ver en los alrededores?
En la reserva comienza el sendero Larapinta (Larapinta Trail), y por las colinas cercanas discurren rutas más cortas. De regreso a la ciudad, Anzac Hill es un mirador de fácil acceso con vistas sobre Alice Springs y las cordilleras MacDonnell.
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