Un mercado sin paredes
Florencia tiene muchas loggias, y esta sigue usándose para lo mismo para lo que fue construida. La Loggia del Mercato Nuovo es un salón renacentista de planta cuadrada, con arcos de medio punto sobre columnas de piedra, abierto a la calle por sus cuatro lados. Se levanta en el cruce de Via Porta Rossa con Via Calimala, a pocos minutos a pie al sur de la Piazza della Repubblica.
Cosimo I de’ Medici la encargó a finales de la década de 1540, y su diseño se debe a Giovanni Battista del Tasso. Era un mercado “nuevo” frente al Mercato Vecchio, que fue demolido en el siglo XIX para dar paso a la Piazza della Repubblica. Al principio, la loggia acogió a comerciantes de seda, telas finas y otros artículos de lujo. Hoy, los mismos arcos cubren hileras de puestos de recuerdos y artículos de cuero.
La mayoría de los florentinos no la llaman por su nombre oficial. Para ellos es la Loggia del Porcellino, en referencia al jabalí de bronce situado en su lado sur.
Il Porcellino y la moneda que cae
El jabalí se encuentra en el borde de la loggia, mirando hacia Via Porta Rossa. Tiene el hocico tan pulido de tanto frotarlo que brilla dorado sobre el bronce oscuro del resto del cuerpo. Pietro Tacca fundió la fuente original en el siglo XVII, tomando como modelo un jabalí de mármol helenístico de las colecciones Medici. Lo que se ve hoy es una réplica moderna; el bronce de Tacca se conserva en el interior del Museo Bardini, al otro lado del Arno.
El ritual es sencillo y la gente lo sigue al pie de la letra:
- Frotar el hocico. Según la tradición, esto asegura que volverás a Florencia.
- Poner una moneda en la boca abierta del jabalí y soltarla.
- Fijarse en dónde cae. Debería pasar por la rejilla de abajo, lo que cuenta como buena suerte; si rebota, el deseo no se cumple.
Las monedas terminan en la pila situada bajo la rejilla y se recogen con fines benéficos. El agua sale de la boca del jabalí, así que hay que contar con mojarse los dedos.
La piedra en medio del suelo
Al entrar bajo el techo, conviene mirar al suelo. En el centro del pavimento hay incrustado un disco redondo de mármol con un dibujo que recuerda a una rueda de carro. Se la conoce como la pietra dello scandalo, la piedra del escándalo. Señala el lugar donde se colocaba el carroccio, el carro de guerra que la Florencia medieval llevaba a la batalla.
La piedra tuvo también un uso más duro: aquí se castigaba públicamente a comerciantes en quiebra y deudores, humillándolos ante los mercaderes a quienes debían dinero; los desnudaban y los golpeaban contra el mármol. Casi todo el mundo pasa por encima sin reparar en ella. Basta detenerse un momento para que las normas de aquel viejo mercado dejen de parecer tan abstractas.
Lo que venden hoy los puestos
El comercio ha cambiado. Donde antes se exponían piezas de seda, ahora se encuentran artículos de cuero apilados, pañuelos, papel florentino jaspeado, imanes y delantales estampados. Los puestos se alinean muy juntos bajo la bóveda, así que los pasillos entre ellos son estrechos y la gente circula despacio.
Esto es un mercado de recuerdos, no un taller artesanal. Conviene revisar las etiquetas y examinar el cuero antes de comprar, como en cualquier puesto turístico. Los precios no están indicados en un solo lugar: cada vendedor fija el suyo, así que hay que preguntar en cada puesto. Para comparar cuero florentino, las calles del mercado de San Lorenzo, al norte del Duomo, ofrecen la misma variedad a mayor escala.
La arquitectura se aprecia mejor cuando los vendedores recogen sus puestos. Al desaparecer los tenderetes, por fin quedan a la vista las bases de las columnas y los nichos de las esquinas con sus estatuas.
Llegar antes que nadie al hocico del jabalí
La loggia abre todos los días de 9:00 a 18:00. Los domingos, el horario se extiende unos minutos más allá de las seis. Al encontrarse en pleno recorrido a pie entre el Duomo y el Ponte Vecchio, recibe oleadas de grupos desde media mañana en adelante.
Los fines de semana, el momento más tranquilo es de 9:00 a 10:00. Si se llega entonces, la fuente suele estar libre, los pasillos despejados y es posible ver el disco de mármol sin que nadie lo pise. Más avanzado el día se forma cola frente al hocico; la mayoría espera con educación, frota, deja caer su moneda y sigue camino.
Algunos consejos para ese momento:
- Tener la moneda lista antes del turno, para no hacer esperar a quienes están detrás.
- Las fotos salen más rápido si una sola persona las toma mientras el resto se aparta.
- La rejilla y el pavimento alrededor de la fuente suelen estar mojados, así que conviene pisar con cuidado.
- Llevar el bolso cerrado y por delante del cuerpo: es una de las esquinas peatonales más concurridas del centro histórico.
Regatear no es habitual en los puestos de precio fijo, aunque sí es más común con los artículos de cuero; conviene hacerlo con cordialidad y sin alargarse. Muchos vendedores aceptan tarjeta, pero conviene llevar algunas monedas encima, aunque solo sea para el jabalí.
Veinte minutos y a seguir camino
No hace falta mucho tiempo aquí. Veinte minutos bastan para el ritual, la piedra y una vuelta tranquila por los puestos. La loggia funciona mejor como parada dentro de un paseo, y las calles de alrededor lo ponen fácil.
- El Palazzo Davanzati, a un corto paseo hacia el oeste por Via Porta Rossa, muestra cómo vivía una acaudalada familia de mercaderes en una casa-torre medieval.
- Orsanmichele, unos minutos al norte por Via Calimala, es la antigua lonja de grano convertida en iglesia, con los santos de los gremios en sus nichos exteriores.
- La Piazza della Signoria y el Palazzo Vecchio quedan justo al este.
- El Ponte Vecchio está directamente al sur, bajando por Via Por Santa Maria, a unos cinco minutos a pie.
- La Piazza della Repubblica se encuentra justo al final de Via Calimala, en el mismo lugar donde estaba el antiguo mercado que dio a este su nombre de “nuevo”.
El centro histórico de Florencia se disfruta mejor a pie. Desde la estación de Santa Maria Novella hay un paseo de unos quince minutos atravesando el centro. Si se llega en el tranvía del aeropuerto, conviene bajarse en la parada Unità y caminar hacia el sudeste.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el mejor momento para visitar la Loggia del Mercato Nuovo sin aglomeraciones?
Los fines de semana, el horario más tranquilo es de 9:00 a 10:00, justo cuando abre. Después, los grupos que recorren la zona y la cola frente a la fuente del Porcellino van en aumento a lo largo del día.
¿Cuál es el horario de apertura?
Figura como abierta todos los días de 9:00 a 18:00, y unos minutos más tarde los domingos. Los puestos del mercado pueden recoger en horarios ligeramente distintos, así que conviene llegar bastante antes del cierre.
¿En qué consiste la tradición del Porcellino?
Se frota el hocico del jabalí de bronce para asegurarse de volver a Florencia. Luego se deja caer una moneda desde su boca: si cae a través de la rejilla de abajo, trae buena suerte. Las monedas se recogen con fines benéficos.
¿Es original la estatua del Porcellino?
No. El bronce que hay en la loggia es una réplica moderna. La fundición original de Pietro Tacca, del siglo XVII, se conserva en el interior del Museo Bardini, al otro lado del Arno.
¿Qué hay cerca?
El Ponte Vecchio queda a unos cinco minutos al sur. La Piazza della Repubblica está al final de Via Calimala, y Orsanmichele, el Palazzo Davanzati y la Piazza della Signoria se encuentran cada uno a pocos minutos a pie.
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