Líneas trazadas en la tierra, vistas desde el suelo
Casi todos los viajeros conocen los geoglifos de Nazca únicamente a través de la ventanilla de una avioneta. En el Mirador El Telar, en cambio, se observan desde tierra firme. El suelo del desierto es aquí una mezcla clara de arena y piedras oscuras, ennegrecidas por el sol. Los antiguos nazcas trazaron sus líneas apartando esas piedras para dejar al descubierto la tierra más clara que había debajo.
El nombre alude a una figura geométrica, no a un animal. Se trata de trazos paralelos y ángulos, un diseño parecido a los que se ven tejidos en un textil. Aquí no hay ningún colibrí: lo que espera al visitante es una geometría serena y paciente, que cobra más sentido cuanto más tiempo se contempla.
Cómo encontrarlo en los márgenes de Nazca
El mirador se encuentra fuera de la ciudad de Nazca, allí donde las calles dejan paso a la pampa desnuda y a las parcelas de cultivo. Su dirección registrada es el código plus 536M+74W, Nazca 11400. Basta con pegarlo en una aplicación de mapas para llegar con más precisión que siguiendo cualquier indicación escrita.
Son pocos quienes se acercan hasta aquí, de modo que no hay autobuses turísticos ni carteles que señalen el camino desde la Plaza de Armas. Lo más sencillo es tomar un taxi o un mototaxi en el centro. Acuerde la tarifa antes de salir y pida al conductor que le espere o que vuelva a recogerle, porque en esta zona no es realista encontrar transporte sobre la marcha.
Muchos conductores conocen el lugar como parte del circuito de Cantalloc, donde los nazcas construyeron los puquios (pozos) de piedra en espiral para alcanzar el agua subterránea. Lo más práctico es pedir ambas paradas en un mismo trayecto.
Luz, calor y mejor momento para ir
Lo que se llega a ver depende de la hora. Bajo el sol implacable del mediodía, las líneas despejadas casi desaparecen sobre el suelo claro. Cuando el sol está bajo, a primera o a última hora, cada pequeño borde proyecta una sombra y las formas se distinguen con nitidez.
El calor también cuenta. Nazca es un desierto costero donde apenas llueve, y el mirador ofrece poca sombra o ninguna. Conviene llevar:
- Agua, más de la que crea necesitar
- Sombrero y gafas de sol
- Una prenda ligera de abrigo, ya que las mañanas y las tardes pueden ser frescas y ventosas
- Un teleobjetivo o unos prismáticos, si dispone de ellos
No hay horarios de apertura publicados para este mirador. Infórmese en el lugar o pregunte a su conductor antes de salir, sobre todo si pretende aprovechar la última luz del día.
Sobre un terreno protegido
Aquí las normas importan de verdad. Las Líneas de Nazca son Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1994, y no pueden regenerarse. En este clima tan seco, una sola huella de pie o de neumático sobre la pampa puede perdurar durante décadas. Permanezca en el mirador y en el sendero de acceso, y no baje nunca a la superficie del desierto para sacar una foto más de cerca.
Algunas costumbres facilitan la visita:
- Pague en soles y en efectivo. Los conductores de mototaxis y taxis de Nazca rara vez aceptan tarjeta. Los billetes pequeños simplifican el pago.
- Pregunte antes de volar un dron. Los vuelos de drones sobre las líneas están restringidos. Dé por hecho que no está permitido, salvo que un funcionario le indique lo contrario.
- Tenga a mano algunas palabras clave. Mirador, líneas y ¿me espera, por favor?, esta última para pedir al conductor que le aguarde.
- Llévese su basura. En esta zona no hay servicio de recogida.
Como el mirador es tan tranquilo, nadie le recordará nada de esto. Todo depende de su comportamiento.
Por qué merece una parada
El Telar ocupa un lugar discreto en la lista de la mayoría de los visitantes, y precisamente ahí reside su encanto. En los miradores más concurridos hay que esperar turno en una escalera metálica. Aquí, con frecuencia, tendrá la vista para usted solo, con las afueras de la ciudad a la espalda y nada más que desierto por delante.
Además, la visita ayuda a poner las cosas en perspectiva. Desde el aire, las figuras parecen limpias y gráficas. Desde el suelo se aprecian las piedras amontonadas en los bordes y lo poco profundos que son en realidad los surcos. También se percibe lo llano que es el terreno, lo que permite comprender mejor la magnitud de toda la obra.
Una mañana en torno al mirador
Media jornada basta para recorrer El Telar con calma. Empiece temprano en el mirador, mientras la luz todavía llega rasante. Después siga hasta los acueductos de Cantalloc, donde podrá caminar alrededor de los puquios en espiral, que aún hoy conducen agua.
Si todavía no ha sobrevolado las líneas, los vuelos parten del aeródromo María Reiche Neuman, a las afueras de la ciudad. Haberlas visto antes desde el suelo da más sentido a la perspectiva aérea. Más tarde, la torre de observación metálica situada en la Panamericana Sur, al norte de la ciudad, permite contemplar las Manos y el Árbol. En esa misma carretera, el museo María Reiche cuenta la historia de la matemática alemana que dedicó décadas a cartografiar y proteger estas líneas.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se llega al Mirador El Telar desde la ciudad de Nazca?
Tome un taxi o un mototaxi en el centro y facilite al conductor el código plus 536M+74W. Acuerde antes la tarifa y pídale que le espere. No hay transporte público hasta allí y no es posible parar un vehículo por el camino.
¿Cuál es el mejor momento del día para la visita?
A primera hora de la mañana o al final de la tarde. El sol bajo proyecta sombras a lo largo de las líneas despejadas y las hace visibles. Al mediodía se confunden con el desierto claro, y el calor resulta agotador porque apenas hay sombra, si es que la hay.
¿Cuánto tiempo conviene dedicarle?
Entre 20 y 40 minutos en el mirador suelen ser suficientes. Si añade los cercanos acueductos de Cantalloc, la excursión ocupa media jornada.
¿Se puede bajar a las líneas para hacer fotos?
No. Las Líneas de Nazca son Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y están protegidas, y las huellas sobre la pampa perduran durante décadas. Permanezca en el mirador y en el sendero de acceso; lleve, en su lugar, un teleobjetivo o unos prismáticos.
¿Merece la pena si ya tengo previsto sobrevolar las Líneas de Nazca?
Sí. Desde el suelo se comprende cómo se hicieron las líneas: apartando las piedras para dejar al descubierto la tierra más clara. Además, el mirador es tranquilo, algo que no puede decirse de las torres más concurridas junto a la carretera.
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