Dos casonas coloniales y un largo recorrido por el tiempo
Visto desde la Calle 2 Sur, el Museo Amparo no se distingue del resto de la calle: una fachada colonial, un portón macizo y unos cuantos escalones de piedra. Al cruzar la entrada, sin embargo, los antiguos patios dan paso a unas salas de un blanco impecable unidas por estructuras de vidrio y acero. Son fruto de una renovación a cargo del despacho del arquitecto Enrique Norten, concluida en 2013.
El museo abrió sus puertas en 1991. Lo fundó el banquero y filántropo Manuel Espinosa Yglesias en memoria de su esposa, Amparo Rugarcía de Espinosa, cuyo nombre es el que figura en la entrada. Se trata de una colección amplia, de más de 3,500 piezas, organizada de modo que pueda recorrerse de principio a fin.
Qué cuelga de sus muros
La mayoría de los visitantes acude por las salas prehispánicas. En lugar de agruparse por culturas, las piezas se ordenan por temas, de manera que obras de pueblos distintos comparten espacio. Vale la pena fijarse en:
- La talla en piedra olmeca y maya, tanto de pequeño como de gran formato
- Las figuras de cerámica del Occidente de México, muchas de ellas perros y figuras humanas
- Las vasijas y máscaras de barro procedentes de toda Mesoamérica
En la planta superior, el protagonismo pasa al periodo virreinal y al siglo XIX. Allí se exhiben óleos religiosos, escultura dorada y mobiliario de los siglos en que Puebla figuraba entre las ciudades más ricas de la Nueva España. Las salas de arte contemporáneo acogen exposiciones temporales. Antes de ir, consulte la programación vigente, pues algunas de estas muestras justifican por sí solas el viaje.
Para ver las tres secciones sin prisas, reserve entre dos y tres horas. El museo también ofrece visitas guiadas; en el mostrador de recepción le informarán de los idiomas disponibles ese día.
En la azotea
Antes de marcharse, suba por las escaleras o en el elevador hasta el último piso. Desde la terraza de la azotea se domina el Centro hacia el norte, con las torres y las cúpulas de azulejo de la Catedral de Puebla ocupando buena parte del paisaje. Arriba funciona una cafetería, y contemplar las cúpulas de las iglesias poblanas con un café en la mano es uno de los placeres más sencillos que ofrece la ciudad.
Cómo esquivar las aglomeraciones
Al ser uno de los museos más visitados de la ciudad, los fines de semana se nota. Procure no llegar entre las 12pm y las 6pm del sábado o el domingo: son sus horas de mayor afluencia, y las salas prehispánicas son las primeras en llenarse.
Quien vaya en fin de semana hará bien en entrar justo a las 10am, lo que le dará un par de horas de margen antes de esa franja. El horario esconde, además, una trampa. Aunque muchos museos mexicanos cierran los lunes, el Museo Amparo abre ese día de 10am a 6pm y cierra los martes. Por eso el lunes resulta un día muy aprovechable, ya que otros museos de la ciudad permanecen cerrados.
Acceso y recorrido
Entrar no tiene complicación, y unas cuantas costumbres hacen la visita más llevadera:
- Entrada: las tarifas y los días gratuitos cambian, así que antes de ir consulte el sitio web oficial del Museo Amparo o pregunte en la taquilla de la entrada. No se fíe de entradas de blog antiguas.
- Bolsas: como en la mayoría de los museos mexicanos, lo normal es que deba dejar las bolsas grandes y las mochilas en el guardarropa situado junto a la entrada.
- Fotografías: por lo general se permite fotografiar sin flash en las salas permanentes. Las exposiciones temporales a veces fijan sus propias normas, que se indican en carteles a la entrada de cada sala.
- Idioma: en las salas principales, las cédulas están en español y en inglés. Si desea un recorrido acompañado, el personal entenderá perfectamente si pide una «visita guiada».
- Recorrido: empiece por la planta baja, con las salas prehispánicas, mientras aún tiene energía; después vaya subiendo y termine en la terraza.
En los alrededores
El museo es un punto de partida ideal para pasar una mañana en el Centro. Dos cuadras al norte por la Calle 2 Sur se llega al Zócalo y a la catedral que se divisaba desde la azotea. Junto a ella se encuentra la Biblioteca Palafoxiana, a la que a menudo se considera la biblioteca pública más antigua de América.
Si, en cambio, camina unas cuadras hacia el este, llegará al Callejón de los Sapos y a los puestos de antigüedades que rodean la Calle 6 Sur. Al norte del Zócalo, dentro del Templo de Santo Domingo, la Capilla del Rosario despliega un tupido revestimiento de yesería dorada, complemento perfecto de las salas virreinales que acaba de recorrer.
Desde la Ciudad de México salen autobuses hacia la terminal CAPU de Puebla, con un trayecto de unas dos horas. Una vez allí, lo más sencillo para llegar al Centro es tomar un taxi o pedir un vehículo por aplicación.
Preguntas frecuentes
¿Qué días abre el Museo Amparo?
Abre de 10am a 6pm los lunes y de miércoles a domingo. Su día de cierre es el martes, y no el lunes, como ocurre en muchos museos mexicanos.
¿Cuál es el momento más tranquilo para visitarlo?
Conviene evitar las tardes de fin de semana, de 12pm a 6pm, que es cuando más gente acude. Si va en sábado o domingo, llegue a la apertura de las 10am para adelantarse a la multitud; también puede ir entre semana.
¿Cuánto tiempo debo dedicarle al Museo Amparo?
Calcule entre dos y tres horas para recorrer las salas prehispánicas, virreinales y contemporáneas, además del rato que pase en la terraza de la azotea.
¿Cómo llego desde el Zócalo?
Basta con caminar dos cuadras hacia el sur por la Calle 2 Sur hasta el número 708. Es un paseo sencillo de pocos minutos por el Centro.
¿Qué más hay cerca?
Junto al Zócalo se encuentran la Catedral de Puebla y la Biblioteca Palafoxiana. Unas cuadras al este está la zona de antigüedades del Callejón de los Sapos, y justo al norte de la plaza, en el Templo de Santo Domingo, se halla la Capilla del Rosario.
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