Uno percibe la Plaza de Molo antes de verla: el ruido del tráfico de la carretera Molo-Arévalo se va apagando y, de pronto, la calle se abre a una plaza de mármol pálido y viejos árboles de acacia. En el centro se alza una rotonda con cúpula, cuyas columnas y balaustradas han adquirido un tono grisáceo con los años, rodeada de bancos donde los ancianos leen el periódico mientras los vendedores empujan carritos de taho y maní hervido.
Al otro lado de la plaza se levanta la Iglesia de Molo, oficialmente la Parroquia de Santa Ana, con su fachada de piedra coralina y sus dos torres neogóticas del color de la arena húmeda. Los lugareños la llaman la “Iglesia de las Mujeres”, porque las columnas de su interior están flanqueadas por estatuas de santas, una disposición poco habitual en la arquitectura religiosa filipina.
La combinación de la geometría formal de un parque europeo con esta iglesia hace que la Plaza de Molo no se parezca a ninguna otra plaza pública de Iloílo.
Por qué vale la pena desviarse hasta la Plaza de Molo
No es una atracción de primer orden como el paseo fluvial de Iloílo: es más pequeña, más tranquila y fácil de subestimar.
Y precisamente ahí radica su encanto. La Plaza de Molo sigue el ritmo del barrio: niños en bicicleta dando vueltas alrededor de la rotonda, jeepneys esperando en la esquina con el motor encendido, el aroma a maíz asado que llega desde un carrito cerca de las escalinatas de la iglesia.
Juntas, la plaza y la iglesia forman uno de los rincones más fotogénicos de Iloílo, sobre todo cuando la luz baja de la tarde ilumina la herrería de la rotonda y el suelo de mármol.
Cómo llegar
Molo es un distrito situado a unos 4 kilómetros al suroeste del centro de la ciudad de Iloílo, al que se puede llegar fácilmente de varias formas:
- En jeepney con el cartel “Molo” desde el centro de la ciudad (unos 15-20 minutos)
- En taxi o mediante una aplicación de transporte, un trayecto corto y económico desde el Paseo del Río de Iloílo (Iloilo River Esplanade) o desde Jaro
- En triciclo, si se viene desde algún barangay cercano dentro del propio Molo
La plaza está en plena calle San Pedro, imposible de pasar por alto en cuanto se ven asomar las torres de la iglesia por encima de los tejados.
Qué ver y hacer
Conviene reservar entre 30 y 45 minutos, más si se quiere disfrutar con calma de la comida callejera.
- Recorrer toda la rotonda: la balaustrada de mármol y las farolas de hierro merecen un paseo pausado
- Entrar en la Iglesia de Molo para ver la fila de estatuas de santas que recorre la nave
- Observar cómo las palomas que habitan la plaza se dispersan y vuelven a posarse alrededor de la fuente
- Sentarse en un banco a media tarde con algo de comida callejera de alguno de los puestos que rodean la plaza
- Fotografiar la fachada de la iglesia desde las escalinatas de la rotonda, el ángulo clásico que usan los propios vecinos
Cuándo ir
La plaza permanece abierta las 24 horas, así que no hay que preocuparse por horarios de cierre ni entradas.
La mañana temprano, antes de que apriete el calor, es el momento más tranquilo: ideal para pasear despacio y hacer fotos sin demasiada gente alrededor. Los fines de semana la plaza cobra vida, con familias y vendedores que llenan el espacio, así que quien busque una visita más sosegada debería venir más temprano en el día. Al anochecer el ambiente cambia por completo: la rotonda y la fachada de la iglesia se iluminan, y el aire se refresca lo suficiente como para sentarse cómodamente al aire libre.
Cómo visitarla como un local
La Plaza de Molo todavía no figura en la mayoría de los itinerarios turísticos, así que la compartirá sobre todo con vecinos que hacen su vida cotidiana.
- Lleve efectivo para la comida callejera: los pequeños vendedores de la zona no aceptan tarjetas ni pagos móviles
- Vista con recato si piensa entrar en la iglesia, especialmente los domingos en horario de misa
- Los lugareños usan la rotonda como atajo y punto de encuentro, no solo como fondo para fotos; siéntase libre de sentarse simplemente a observar la plaza
- El error más común es tratar este lugar como una parada exprés para una foto; lo mejor es bajar el ritmo, comer algo y dejar que el ritmo diario de la plaza se despliegue alrededor
- Si visita un sábado por la tarde-noche, tenga en cuenta que la plaza se llenará de familias; llegue más temprano si prefiere encontrarla tranquila
Complemente la visita con un paseo por las calles que rodean Molo, bordeadas de antiguas casas de la época española, o continúe hasta el mercado público de Molo, a pocos minutos, para almorzar. Pocos visitantes combinan ambas paradas, pero hacerlo permite conocer mejor el distrito más allá de su famosa iglesia y su plaza.
Preguntas frecuentes
¿Cómo llego a la Plaza de Molo desde el centro de Iloílo?
Puede tomar un jeepney con el cartel 'Molo' desde el centro de la ciudad (unos 15-20 minutos) o hacer un trayecto corto en taxi o en una aplicación de transporte. La plaza está en la calle San Pedro, justo al lado de la Iglesia de Molo.
¿Hay que pagar entrada para visitar la Plaza de Molo?
No, es un parque público abierto las 24 horas y de acceso gratuito. Solo se suelen dejar donativos si se visita la propia Iglesia de Molo.
¿Cuál es el mejor momento para visitarla si se busca tranquilidad?
La mañana temprano es el momento más tranquilo, antes de que aumenten el calor y la afluencia de gente. Los fines de semana, de 4 a 10 de la noche, la plaza se llena, así que conviene evitar ese horario si se busca una visita apacible.
¿Cuánto tiempo conviene reservar para la Plaza de Molo?
Entre 30 y 45 minutos bastan para recorrer la rotonda y asomarse al interior de la Iglesia de Molo, aunque es fácil quedarse más tiempo probando la comida callejera de los puestos cercanos.
¿Qué más merece la pena visitar en los alrededores?
Las antiguas calles residenciales de época española de Molo y el mercado público local están a poca distancia a pie, lo que permite conocer mejor el distrito más allá de la plaza y la iglesia.
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