Piedra verde al final de Alcalá
Basta con subir hacia el norte por Macedonio Alcalá: la propia calle marca el camino. Este andador peatonal asciende desde el Zócalo entre galerías, cafeterías y fachadas coloniales hasta desembocar en una amplia explanada de piedra, en cuyo extremo aguarda Santo Domingo.
La iglesia está levantada con la cantera verde pálido de Oaxaca, esa piedra volcánica que da su color al casco antiguo. Sus dos campanarios son achaparrados y de muros gruesos. Salta a la vista que los frailes dominicos construían en tierra de sismos.
Agaves y muretes bordean la plaza que se extiende ante el templo, donde siempre hay gente sentada, a cualquier hora. Por la noche, unos reflectores iluminan la fachada, y vale la pena volver a contemplarla una vez que se ha puesto el sol.
Bajo la bóveda de oro
Al cruzar las puertas, la sobriedad de la piedra desaparece por completo. Casi toda la nave está revestida de estuco dorado: por las bóvedas trepan santos, ángeles, vides y medallones. Calificarla de opulenta, como suelen hacer las guías, es quedarse corto.
Deténgase nada más entrar y mire hacia arriba, a la parte inferior del coro. Allí se despliega un árbol tallado y policromado con la genealogía de Santo Domingo de Guzmán, fundador de la orden dominica. De sus ramas brotan sus parientes, representados de medio cuerpo, con corona y ricas vestiduras.
A un costado se encuentra la Capilla del Rosario, que tiene su propio retablo dorado en torno a una imagen de la Virgen del Rosario. Más pequeña y silenciosa, suele acoger a quienes buscan un momento de oración. Buena parte del oro que hoy se ve fue restaurado en el siglo XX, después de que el conjunto sirviera durante años como cuartel militar en el siglo XIX.
Del convento al museo
En el antiguo convento, junto a la iglesia, se aloja hoy el Museo de las Culturas de Oaxaca. Sus salas rodean un claustro de dos plantas, cuyos gruesos arcos enmarcan el patio inferior. El edificio, por sí solo, justifica la mitad de la visita.
La pieza estrella es el tesoro de la Tumba 7 de Monte Albán, un ajuar funerario mixteco descubierto en 1932 que reúne oro labrado, jade, cristal de roca y hueso tallado. Las demás salas recorren el mundo zapoteco y mixteco, la conquista y la época colonial.
- Tiempo recomendado: dos horas a buen ritmo, o más si lee las cédulas.
- Imprescindible: las ventanas de la planta alta que dan al jardín situado detrás del conjunto.
- Cédulas: casi todas en español.
El jardín tras los muros
Desde las ventanas del museo se distinguen hileras de cactus, agaves y árboles. Se trata del Jardín Etnobotánico de Oaxaca, trazado sobre los antiguos terrenos del convento, que muestra las plantas nativas del estado y los usos que se les han dado.
No se permite recorrerlo por cuenta propia: solo se entra con visita guiada, en horarios fijos, y algunas se ofrecen en inglés. Como los grupos se llenan, consulte los horarios vigentes en el acceso del jardín, en la calle Reforma, de preferencia con un día de antelación.
Una iglesia en pleno uso
Santo Domingo no es solo un monumento, sino también una parroquia muy concurrida. A lo largo de la semana se celebran misas, bodas y bautizos, y se espera que los visitantes se adapten a ellos.
- Durante la misa: quédese al fondo o vuelva más tarde. Recorrer los pasillos con la cámara en plena celebración es lo único que suele ganarse una discreta llamada de atención.
- Vestimenta: por respeto, cubra hombros y rodillas. Dentro hay que quitarse el sombrero.
- Fotografías: se permiten en la iglesia, sin flash, cuando no hay oficio. El museo tiene sus propias normas, expuestas en la taquilla.
- Fines de semana: son habituales las bodas. A la salida, los novios suelen encabezar una calenda, un desfile callejero con banda de música y enormes muñecos de cartón. Hágase a un lado y disfrútela.
La entrada al museo es de pago y la tarifa vigente figura en el acceso. La iglesia, en cambio, es un lugar de culto. Se acostumbra a dejar una moneda en el cepillo para su mantenimiento, aunque nunca se exige.
Cómo encajarlo en un día por el Centro
Al tratarse de uno de los lugares más visitados de Oaxaca, conviene organizarse para esquivar a las multitudes. Por lo general, las mañanas entre semana permiten adelantarse a los grupos de excursión, que suelen llegar más tarde, después de pasar por Monte Albán o Hierve el Agua. Los horarios varían según los oficios, así que confírmelos antes de salir.
Todo lo que hay alrededor se puede recorrer a pie:
- Zócalo y Catedral: bajando en línea recta por Alcalá, en unos 10 minutos.
- Museo Textil de Oaxaca: a pocas cuadras al suroeste; merece una hora.
- Museo Rufino Tamayo: arte prehispánico en la avenida Morelos.
- Mercado 20 de Noviembre: al sur del Zócalo, ideal para comer después del museo.
Un buen orden consiste en ver primero la iglesia, después el museo y, por último, el jardín, si ha reservado la visita. Luego, nada mejor que bajar sin prisa por Alcalá en busca de un lugar para comer.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se llega al Templo de Santo Domingo de Guzmán?
Desde el Zócalo, suba a pie hacia el norte por el Andador Macedonio Alcalá, que es peatonal. La iglesia se encuentra al final de la calle, en el Centro de Oaxaca, a unos 10 minutos caminando.
¿Cuánto tiempo conviene dedicarle?
La iglesia en sí requiere de 30 a 45 minutos. El Museo de las Culturas de Oaxaca, en el antiguo convento, suma unas dos horas más, y la visita guiada al jardín etnobotánico, si se apunta a ella, exige tiempo adicional.
¿Se puede visitar el jardín etnobotánico por cuenta propia?
No. Al Jardín Etnobotánico solo se accede con visita guiada, y algunas se ofrecen en inglés. Consulte los horarios en el acceso de la calle Reforma, de preferencia con un día de antelación.
¿Cuál es el mejor momento para ir?
Las mañanas entre semana suelen permitir adelantarse a los grupos organizados. Los horarios cambian en función de las misas y los eventos, así que confírmelos antes de ir. También merece la pena volver de noche, cuando la fachada de piedra verde está iluminada.
¿Cómo hay que vestir y se pueden tomar fotografías?
Lleve hombros y rodillas cubiertos y quítese el sombrero al entrar. En la iglesia pueden tomarse fotos sin flash mientras no haya oficio. Las normas del museo sobre fotografía están expuestas en su entrada.
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