Dos callejones a una manzana del neón
La postal de Osaka es Dotonbori, con su gigantesco cangrejo mecánico, sus carteles luminosos asomados al canal y el gentío avanzando hombro con hombro. Basta con caminar una manzana hacia el sur para que el ruido se apague. La calle se estrecha hasta convertirse en un pasaje empedrado apenas más ancho que unos brazos extendidos. A ambos lados se apiñan fachadas bajas de madera, y sobre las puertas cuelgan farolillos de papel y cortinas de tela llamadas noren.
Así es Hozenji Yokocho. En realidad son dos callejones paralelos de unos 80 metros cada uno, comunicados por angostos pasadizos transversales. Se camina sobre losas de piedra y bajo aleros de madera muy bajos. Con sus frentes de madera y yeso, el lugar evoca mucho mejor que la avenida principal el Osaka mercantil de otros tiempos.
El nombre procede de Hozenji, un pequeño templo de la escuela Jodo situado en el extremo occidental. Templo y callejón llevan siglos unidos: los peregrinos acudían a rezar y, para darles de comer, fueron surgiendo puestos de comida. Esa combinación de santuario y tentempié sigue marcando hoy el carácter del lugar.
El Fudo cubierto de musgo
La mayoría de los visitantes viene por Mizukake Fudo, una estatua de piedra de Fudo Myoo, el feroz guardián budista, que un musgo verde y espeso cubre de la cabeza a los pies. Durante los bombardeos de 1945 sobre Osaka, Hozenji ardió. La estatua, en cambio, sobrevivió, y desde entonces los fieles no han dejado de empaparla de agua.
De ahí el nombre, ya que mizukake significa «echar agua», y en eso consiste precisamente el ritual. Junto a la estatua hay una pila con cazos de madera de mango largo. Los fieles toman agua, la vierten sobre Fudo y después juntan las palmas para pedir un deseo. Tras décadas de salpicaduras, el musgo ha crecido tanto que llega a ocultar el rostro y la espada de la figura.
En el reducido recinto del templo también hay un santuario más pequeño dedicado a Kompira y otros altares. Por los bordes se reparten linternas de piedra y tablillas votivas de madera. De noche, el recinto resplandece a la luz de los farolillos y el musgo parece casi negro.
Comer sobre las losas
Restaurantes tradicionales, cafés y tabernas se suceden a lo largo del callejón. En muchos no caben ni doce comensales, y a menudo se come en la barra. La oferta abarca desde la cocina casera de Osaka hasta sosegadas barras de kappo, donde el cocinero elabora ante el cliente pequeños platos de temporada. Tampoco faltan las tabernas de estilo izakaya, en las que la gente del barrio se acomoda después del trabajo con un sake o una cerveza.
En las cartas expuestas en la entrada suelen figurar platos como estos:
- Okonomiyaki: la tortita de Osaka a base de masa y col, hecha a la plancha
- Kushikatsu: brochetas de carne y verdura empanadas y fritas
- Oden: pasta de pescado, daikon y huevo cocidos a fuego lento en dashi
- Menús de kappo de temporada, en los restaurantes de barra más pequeños
- Sake y shochu, que a menudo se sirven por copas
Precios y cartas cambian con el tiempo, y muchos locales los anuncian en la puerta o en el escaparate. Conviene leerlos antes de deslizar la puerta. Hay barras bastante caras y otras muy informales, así que no se debe dar nada por supuesto.
Meoto Zenzai: un pedido, dos cuencos
Desde 1883, Meoto Zenzai, la dulcería más famosa del callejón, sirve un único plato: el zenzai, una sopa dulce y caliente de judías rojas con un pastelito de arroz tostado. Cada pedido llega repartido en dos cuencos pequeños. El nombre significa «zenzai del matrimonio», y se dice que esos dos cuencos traen buena suerte a las parejas.
La fama literaria del local se debe al escritor osaqueño Oda Sakunosuke. En su novela Meoto Zenzai, de 1940, narra las penurias de una pareja de esta zona de la ciudad que come aquí. Más tarde se rodó una conocida película basada en el libro. Gracias a ella, aquella dulcería de barrio se convirtió en lugar de peregrinación, sobre todo para parejas.
Cómo llegar a Hozenji desde Namba
El callejón está en 1-chome Namba, en el distrito de Chuo, entre Dotonbori y la galería comercial de Sennichimae. Puede llegarse en tren desde varias estaciones:
- Estación de Namba (líneas Midosuji, Yotsubashi y Sennichimae, además de Nankai): a unos 5 a 10 minutos a pie en dirección norte
- Estación de Nippombashi (líneas Sakaisuji y Sennichimae, y Kintetsu): a una distancia similar en dirección oeste
- Estación de Osaka Namba (Kintetsu y Hanshin): también muy cerca
Desde Dotonbori hay que cruzar a la orilla sur del canal y buscar, cerca del templo, las estrechas entradas del callejón. Sobre cada una cuelga un letrero de madera con el nombre de Hozenji Yokocho. Los dos rótulos los caligrafiaron sendas figuras célebres del espectáculo de Osaka: el actor cómico Fujiyama Kanbi y el narrador de rakugo Katsura Harudanji III.
Normas de cortesía para un callejón tan estrecho
Hozenji Yokocho sigue siendo un rincón tranquilo, y lo es porque los visitantes se comportan como lo harían en una calle residencial. Apenas caben dos personas a la vez, de modo que hay que apartarse para dejar pasar los carros de reparto. Tampoco debe uno detenerse de golpe en mitad del callejón para grabar.
En el templo, el protocolo es sencillo. Se hace una ligera reverencia y se echa una moneda en el cepillo. Después se toma un cazo y se vierte agua con suavidad sobre Fudo, normalmente tres veces, y se juntan las manos para pedir el deseo. El agua debe echarse con cuidado y no a lo bruto, porque acaba también en los zapatos de quienes están al lado.
En los restaurantes hay que pedir permiso antes de fotografiar la barra, al cocinero o a otros comensales. Como en los locales pequeños puede que solo se acepte efectivo, conviene preguntarlo en la entrada. En Japón no se dejan propinas. En las tabernas es habitual que llegue sin pedirlo un pequeño aperitivo llamado otoshi, que se cobra en la cuenta como cargo por mesa. Es lo normal.
Muchas barras son diminutas y se llenan de clientes habituales. En los locales de estilo kappo es recomendable reservar, y en la recepción del hotel suelen encargarse de llamar. Como cada establecimiento tiene su propio horario y algunos cierran determinados días de la semana, lo mejor es comprobarlo antes de organizar el plan.
Cuando se encienden los farolillos: qué hay cerca
En un barrio tan ruidoso, el callejón ofrece un remanso de calma, por lo que encaja con facilidad en una visita al resto de Minami. Para el templo y un paseo bastan entre 30 y 45 minutos, pero si uno se queda a comer, la visita se convierte en toda una velada.
En los alrededores:
- Dotonbori: a una manzana al norte se encuentran el canal, el cartel del corredor de Glico y el paseo fluvial Tombori River Walk
- Namba Grand Kagetsu: el teatro de comedia de Yoshimoto, a poca distancia a pie hacia el sur
- Sennichimae Doguyasuji: la calle de los utensilios de cocina, ideal para comprar cuchillos y réplicas de comida en plástico
- Mercado de Kuromon: el mercado cubierto de alimentos de Osaka, a unos 10 minutos a pie hacia el este
- Shinsaibashi-suji: la larga galería comercial cubierta, al otro lado del canal, hacia el norte
Un buen plan consiste en recorrer primero el neón de Dotonbori y escabullirse después hacia Hozenji justo cuando se encienden los farolillos.
Preguntas frecuentes
¿Dónde se encuentra exactamente Hozenji Yokocho?
Se halla en 1-chome Namba, distrito de Chuo, en Osaka, junto a la galería comercial de Sennichimae y a una manzana al sur del canal de Dotonbori. En su extremo occidental están el templo Hozenji y su estatua de Mizukake Fudo, cubierta de musgo.
¿Cuál es la estación más cercana?
La de Namba, que queda a unos 5 a 10 minutos a pie y da servicio a las líneas de metro Midosuji, Yotsubashi y Sennichimae, además de a Nankai. Hacia el este, a una distancia parecida, se encuentra la estación de Nippombashi, con las líneas Sakaisuji y Sennichimae y la compañía Kintetsu.
¿En qué consiste el ritual del agua de Hozenji?
Primero se deja una moneda como ofrenda. Luego se vierte agua con un cazo sobre la estatua de Fudo Myoo (Mizukake Fudo), cubierta de musgo, y se pide un deseo con las palmas unidas. La figura sobrevivió a los bombardeos de 1945, y las décadas de salpicaduras la han revestido de un musgo espeso.
¿Cuál es el mejor momento para ir?
A primera hora de la tarde-noche, cuando se encienden los farolillos de papel del callejón y del recinto del templo. Cada local tiene su propio horario y algunos cierran determinados días de la semana, así que es aconsejable consultar el del restaurante elegido antes de ir.
¿Cuánto tiempo conviene dedicarle?
Para ver el templo y recorrer los dos callejones bastan entre 30 y 45 minutos. Si se quiere tomar un zenzai en Meoto Zenzai o comer en alguno de los restaurantes de barra, habrá que sumar una hora o más.
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