Columnas. Sobre ellas, junto con el agua mineral y la promesa de curación, cimentó Tskaltubo su fama. El Sanatorio Imereti es uno de aquellos grandiosos palacios soviéticos de la salud, herencia de las décadas en que los sindicatos enviaban aquí a los trabajadores para que se bañaran en los manantiales de aguas radónicas y carbonatadas de la ciudad.
Hoy se levanta junto a la calle Sulkhan-Saba, medio engullido por los árboles. Es un hallazgo más tranquilo de lo que darían a entender las listas más conocidas. Quienes llegan hasta aquí le dan buena nota, y nunca se llena tanto como los grandes monumentos de los alrededores de Kutaisi.
Una villa termal que sobrevivió a su imperio
Tskaltubo fue una villa termal soviética. El agua de sus manantiales brota a una temperatura cercana a la del cuerpo humano, y los médicos la recetaban para las articulaciones, los nervios y el corazón. Stalin tenía aquí su propio baño, y la ciudad se llenó de sanatorios concebidos como palacios clásicos.
Con la caída de la Unión Soviética dejaron de llegar visitantes. Tras la guerra de Abjasia, a principios de los años noventa, muchos de los sanatorios vacíos dieron refugio a familias desplazadas, y en algunos edificios de la ciudad todavía vive gente. Otros, como Imereti, han quedado a merced de la intemperie y de los fotógrafos.
Lo que encontrará dentro
Le espera un enorme armazón de mampostería en el que, pese al deterioro, todavía se adivina la grandeza de la época soviética. En el interior de los sanatorios en ruinas de Tskaltubo suele verse lo siguiente:
- Largos pasillos flanqueados por salas de tratamiento y habitaciones vacías
- Escaleras con las barandillas rotas o directamente sin ellas
- Paredes interiores cubiertas de musgo y de yeso desconchado, y suelos atravesados por arbolillos
- Ventanas sin cristales que dan a unos jardines asilvestrados
Lo que cautiva es la escala. Estos edificios se diseñaron para que un obrero de fábrica se sintiera invitado del Estado. Su estructura aún lo consigue, por mucho que de las cornisas broten helechos.
Cómo explorar las ruinas sin hacerse daño
Nadie gestiona este edificio como atracción turística. No hay taquilla ni señalización, y tampoco nadie a quien avisar si se hunde un suelo. Considérelo una construcción que se está viniendo abajo, porque así es.
- Lleve botas o unas zapatillas resistentes. Encontrará escombros, cristales y tablas podridas.
- No suba a las plantas altas ni salga a los balcones si el suelo parece blando o hundido, o si falta la barandilla.
- Lleve una linterna. Las habitaciones interiores y las escaleras están oscuras incluso a mediodía.
- Vaya de día y, a ser posible, con alguien. Los gruesos muros pueden dejarle sin cobertura móvil.
- Respete a quien viva en los alrededores. Si en un ala o en un edificio vecino hay ropa tendida, cortinas o puertas con cerradura, se trata de una vivienda. No entre ni la fotografíe.
Los drones y los trípodes llaman la atención. Si alguien en el lugar le pide que se marche o que no grabe, hágale caso. Llévese su basura, porque en el recinto no hay papeleras.
Cómo llegar a la calle Sulkhan-Saba
La puerta de entrada es Kutaisi, donde se encuentra el aeropuerto más cercano, el Aeropuerto Internacional David el Constructor de Kutaisi. Unos 10 km separan el centro de Kutaisi de Tskaltubo, un trayecto de unos 20 minutos en coche. Entre ambas ciudades circulan marshrutkas (microbuses), y tanto Bolt como los taxis locales cubren la misma ruta.
En Tskaltubo, los sanatorios se reparten alrededor del Parque del Balneario, en pleno centro, así que puede ir a pie de uno a otro. Para dar con la ubicación exacta de Imereti en la calle Sulkhan-Saba, busque el código plus 8JG5+9X4 en su aplicación de mapas. Como la mayoría de los letreros están escritos en alfabeto georgiano, le orientará mejor el marcador del mapa que las señales.
Una jornada en Tskaltubo con Imereti como parada
Lo ideal es incluir Imereti en un recorrido más amplio. A la mayoría le bastan entre sesenta y noventa minutos en el interior. Cerca hay otras visitas que merecen la pena:
- Parque del Balneario, el frondoso corazón de la ciudad, rodeado de otros sanatorios en ruinas
- Casa de Baños n.º 6, vinculada a Stalin y situada a un corto paseo del parque
- Cueva de Prometeo, a pocos kilómetros al norte, con salas de estalactitas iluminadas y un río subterráneo
- Reserva Natural de Sataplia, famosa por sus huellas de dinosaurio y su mirador de cristal
- Catedral de Bagrati y Monasterio de Gelati, en Kutaisi, para la tarde o el día siguiente
La primavera y el otoño son las estaciones más agradables para trepar entre las ruinas. Los veranos de la región de Imericia son calurosos y húmedos, y en julio la maleza ya ha espesado alrededor de los edificios. En invierno, los árboles desnudos dejan ver mejor las fachadas, aunque las escaleras pueden resbalar.
La cámara, la luz y la etiqueta de las ruinas
Los fotógrafos son los visitantes más habituales. Por la mañana la luz suele caer más suave sobre las fachadas, mientras que los interiores lucen mejor en días nublados, cuando las sombras son menos duras. Lleve un objetivo gran angular, porque los techos son altos y los pasillos, largos.
En Tskaltubo rige una norma no escrita muy sencilla: dejarlo todo tal como se encontró. No se lleve azulejos, carteles ni piezas de recuerdo. No pinte grafitis ni cambie objetos de sitio para preparar una foto. Los georgianos de la ciudad suelen estar acostumbrados a los curiosos, y un simple «gamarjoba» (hola) a quien se cruce con usted le abrirá muchas puertas.
Si además de las ruinas le apetece probar el agua, algunas casas de baños de Tskaltubo todavía ofrecen tratamientos con agua de manantial. Como la oferta cambia, compruebe antes de ir cuáles siguen abiertas.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se llega al Sanatorio Imereti desde Kutaisi?
Tskaltubo queda a unos 10 km del centro de Kutaisi, es decir, a unos 20 minutos en coche. Puede ir en marshrutka (microbús), en taxi local o con Bolt. Una vez allí, introduzca el código plus 8JG5+9X4 de la calle Sulkhan-Saba para localizar el edificio.
¿Es seguro entrar?
Se trata de un edificio en ruinas, sin gestión ni vigilancia de ningún tipo. Lleve calzado firme y una linterna. No suba a las plantas altas ni salga a los balcones con el suelo podrido o sin barandilla. Vaya de día y, a ser posible, acompañado.
¿Cuánto tiempo hay que dedicarle?
La mayoría de los visitantes necesita entre 60 y 90 minutos para recorrer Imereti. Si añade el Parque del Balneario, la Casa de Baños n.º 6 y otros sanatorios en ruinas de la ciudad, tendrá media jornada sin prisas.
¿Sigue viviendo gente en los antiguos sanatorios de Tskaltubo?
Algunos edificios de la ciudad todavía albergan a familias desplazadas por la guerra de Abjasia de principios de los años noventa. Si un edificio o un ala parece habitado, trátelo como una vivienda particular: no entre ni lo fotografíe.
¿Qué más hay cerca?
Tanto la Cueva de Prometeo como la Reserva Natural de Sataplia se encuentran a poca distancia en coche de Tskaltubo. Desde allí resulta fácil llegar a la Catedral de Bagrati y al Monasterio de Gelati, en Kutaisi, para completar el día.
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