Un laberinto rojo en el borde del pueblo
Allí donde terminan las casas de adobe de Purmamarca y la tierra se vuelve roja comienza el Paseo de los Colorados. Un camino de tierra sale del pueblo y lo rodea por detrás. Avanza entre torres, crestas y quebradas de sedimento teñido por el hierro, que el viento y las escasas lluvias torrenciales han ido esculpiendo durante muchísimo tiempo.
En las laderas, los altos cardones se alzan como postes de un alambrado. El camino, de tierra apisonada y ripio, es lo bastante ancho para que pase un coche. Quien lo recorre a pie puede apreciar de cerca las vetas superpuestas de la roca, que van del rojo sangre más intenso al ocre pálido.
La mayoría de los visitantes se limita a fotografiar el Cerro de los Siete Colores desde la plaza y se marcha. Como el circuito recibe mucha menos gente, al recorrerlo uno suele tener la sensación de disponer de los cerros para sí solo.
Cómo llegar al inicio del recorrido
Purmamarca se encuentra unos 65 km al norte de San Salvador de Jujuy, pocos kilómetros al oeste de la Ruta Nacional 9. Se asienta sobre la Ruta 52, la carretera que sigue subiendo hacia las Salinas Grandes y el Paso de Jama, ya en dirección a Chile. Los autobuses que salen de la capital jujeña paran en el pueblo, tan pequeño que se cruza a pie en pocos minutos.
Desde la plaza principal, diríjase hacia el extremo occidental del pueblo y siga los carteles del Paseo de los Colorados. Enseguida la calle deja de estar asfaltada y las paredes rojas empiezan a cerrarse a su alrededor. Ambos extremos del circuito desembocan en el pueblo, así que vale la pena preguntar en el alojamiento en qué sentido recomiendan hacerlo.
Cómo es el circuito
El recorrido tiene unos 3 km. Por el lado exterior se abren vistas hacia la Quebrada de Humahuaca, valle que la UNESCO declaró paisaje cultural Patrimonio de la Humanidad en 2003. El lado interior es un pasillo de formaciones erosionadas, algunas más altas que una casa, separadas por estrechas quebradas.
No deje de fijarse en:
- Los pináculos rojos que se desmoronan junto al camino, más vistosos cuando la luz llega de costado
- Los cardones, cactus columnares con cuya madera se hicieron las vigas y puertas de las iglesias andinas
- El Cerro de los Siete Colores y sus laderas a franjas, que asoman aquí y allá
- Los tejados de Purmamarca vistos desde lo alto, cuando el circuito emprende el regreso al pueblo
A paso tranquilo, calcule entre 1 y 1.5 horas, algo más si se detiene en cada foto. En coche se hace en pocos minutos. El terreno es suave, aunque la altitud hace que cualquier pequeña subida parezca más empinada.
Luz, temporada y horarios
El paseo está abierto las 24 horas, pero carece de iluminación, de modo que conviene terminarlo antes de que oscurezca. Los colores lucen mejor con el sol bajo: el resplandor del mediodía apaga los rojos, por lo que lo ideal es caminar a primera hora de la mañana o al final de la tarde.
Los meses secos, aproximadamente de abril a noviembre, son los más seguros. El verano trae la temporada de lluvias, y con ella tormentas capaces de convertir las quebradas en torrentes de barro. En invierno los días son soleados y despejados, aunque la temperatura cae en picado en cuanto el sol se oculta tras la sierra.
En el camino: ritmo, vehículos y la roca
Como el circuito es de uso compartido, algunas costumbres hacen la visita más agradable para todos.
- Camine por el borde. Los coches y las combis de excursiones circulan por el mismo camino. Manténgase a un lado y cuente con algo de polvo a su paso.
- No se suba a las formaciones. La roca es un sedimento blando que se quiebra bajo una bota. Trepar acelera la misma erosión que la modeló, y además se desprenden fragmentos.
- Vaya despacio por la altura. Purmamarca está a unos 2,300 metros. Si subió esa misma mañana desde la capital jujeña, camine más despacio de lo que le apetezca y beba con frecuencia.
- Lleve todo lo necesario. A lo largo del circuito no hay tiendas ni grifos. Lleve agua, sombrero y protector solar: a esta altura el sol pega fuerte aunque el aire se note fresco.
- Salude a la gente. Algunos vecinos viven en los márgenes del recorrido, y en un pueblo tan pequeño un «buen día» se agradece mucho.
No hay taquilla ni boletería, así que tampoco colas. Basta con echar a andar.
Cómo combinarlo con el pueblo
El circuito encaja sin problema en media jornada en Purmamarca. Al terminar, puede volver a pie hasta la plaza y recorrer sus puestos de artesanía, donde cuelgan bajo los árboles tejidos, prendas de lana de llama y cerámicas. En la esquina se levanta la Iglesia de Santa Rosa de Lima, un templo de adobe encalado del siglo XVII cuyo techo está hecho con madera de cardón.
Si dispone de coche y de otra mañana libre, la Ruta 52 trepa por la Cuesta de Lipán hasta las blancas salinas de Salinas Grandes. Si prefiere ir hacia el norte, la Ruta 9 remonta la Quebrada, pasa por Tilcara y continúa hasta Humahuaca. Lo más recomendable es hacer el Paseo de los Colorados al principio de la estancia, antes de las excursiones más largas, mientras el cuerpo todavía se aclimata a la altura.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se tarda en recorrer a pie el Paseo de los Colorados?
El circuito tiene unos 3 km y a paso tranquilo se hace en 1–1.5 horas, algo más si se detiene a menudo para hacer fotos. En coche apenas se tardan unos minutos.
¿Cuál es el mejor momento del día para hacerlo?
A primera hora de la mañana o al final de la tarde, cuando el sol bajo realza los rojos y el calor se lleva mejor. Figura como abierto las 24 horas, pero no tiene iluminación, así que conviene terminarlo antes de que anochezca.
¿Cómo se llega al inicio desde Purmamarca?
Desde la plaza principal, camine hacia el extremo occidental del pueblo y siga los carteles. La calle pronto se vuelve de tierra y las formaciones rojas aparecen casi de inmediato. Ambos extremos del circuito llevan de vuelta al pueblo.
¿Es recomendable en la temporada de lluvias?
Los meses secos, aproximadamente de abril a noviembre, son los más seguros. Las tormentas de verano pueden arrastrar barro y agua por las quebradas, por lo que conviene consultar el pronóstico y preguntar a los lugareños antes de salir.
¿Qué más se puede visitar en los alrededores?
En el propio Purmamarca están el mercado artesanal de la plaza, la Iglesia de Santa Rosa de Lima, del siglo XVII, y el Cerro de los Siete Colores. Algo más lejos se encuentran las Salinas Grandes, por la Ruta 52, y hacia el norte, por la Ruta 9, Tilcara y Humahuaca.
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