De dónde viene el color
El agua es verde de verdad. Sobre el valle de Tierra Mayor, la Laguna Esmeralda descansa en una hoya rodeada de picos grises y desnudos. El deshielo del glaciar arrastra hasta la cuenca roca finamente molida, lo que se conoce como harina de roca. Ese sedimento en suspensión dispersa la luz y tiñe el lago de un jade lechoso.
El tono depende del cielo. Con nubes, el agua se vuelve pálida y apagada; cuando el sol entra en el circo, se aviva hasta alcanzar el verde que da nombre a la laguna. Desde una terraza más alta, por encima de la orilla opuesta, el glaciar Ojo del Albino alimenta la cuenca.
Se trata de uno de los atractivos naturales con más reseñas de los alrededores de Ushuaia, y su valoración se mantiene siempre entre las más altas. No es, por tanto, un rincón secreto ni tranquilo. Cuente con encontrar a otros caminantes en el sendero, sobre todo en pleno verano.
Cómo salir de la ciudad
El sendero arranca junto a la Ruta Nacional 3, la carretera que asciende desde Ushuaia hacia el noreste en dirección al Paso Garibaldi. El trayecto en coche dura unos 20–30 minutos. En este tramo del valle, cerca del inicio del sendero, se encuentran los centros de huskies y de deportes de invierno.
En la práctica hay tres alternativas:
- Minibuses de traslado, que salen del centro de Ushuaia, dejan a los excursionistas en el inicio del sendero y vuelven a buscarlos más tarde. Las plazas se venden en las agencias de la Avenida San Martín y sus alrededores.
- Taxi o remís, práctico para grupos pequeños. Pacte la hora de recogida antes de que el conductor se marche.
- Coche de alquiler, que puede estacionarse en el arcén junto al inicio del sendero. En verano los sitios se ocupan pronto.
No confíe en tener cobertura telefónica en la laguna. Deje organizado el regreso antes de ponerse en marcha.
La caminata, turbera a turbera
El primer tramo discurre por el bosque. El sendero sube suavemente entre lengas, el haya austral de Tierra del Fuego, cuyos troncos suelen estar cubiertos de una barba de líquenes verde pálido. Las raíces y la tierra suelta vuelven irregular el piso, aunque la pendiente sigue siendo moderada.
Después, los árboles se abren al fondo del valle. Esta es la turba, la turbera, y de ella depende cómo será su jornada. En algunos puntos hay pasarelas o troncos para cruzar; en otros, tendrá que buscar el paso entre montículos empapados y charcas negras. Aquí es normal que el barro supere el tobillo.
Fíjese en los diques de los castores. Estos animales norteamericanos se llevaron a Tierra del Fuego en la década de 1940 para un negocio peletero que nunca prosperó. Al no tener depredadores naturales, se multiplicaron. Sus represas han inundado partes de este valle, donde ahora se alzan en el agua árboles muertos de color gris.
En el último tramo se sube un poco por una morrena antes de que aparezca la laguna. Según el estado del barro, la mayoría de la gente tarda entre 1.5 y 2.5 horas en recorrer los aproximadamente 4.5 km de cada trayecto.
Barro, viento y qué ponerse
Nada de lo que lleve importa tanto como el calzado. Póngase botas de montaña impermeables y no zapatillas deportivas. En la turbera, unas polainas ayudan muchísimo, y los bastones de trekking le darán equilibrio en los tramos mojados.
El tiempo en el valle cambia en un momento, incluso en enero. Lleve varias capas que aguanten el viento y la lluvia:
- Una chaqueta impermeable y una capa intermedia de abrigo
- Gorro y guantes, porque en la laguna el viento llega directamente del hielo
- Agua y comida, ya que en el sendero no hay dónde comprar nada
- Un par de calcetines de repuesto para la vuelta
Raquetas de nieve en la temporada oscura
En invierno, la excursión es otra. Aproximadamente de junio a septiembre, la nieve cubre el sendero y la turbera se congela. Muchos visitantes la hacen con raquetas, a menudo en salidas guiadas, y la propia laguna puede estar helada en parte o por completo.
A mediados del invierno hay pocas horas de luz, así que los tiempos se ajustan. Google indica que el lugar está abierto las 24 horas, pero eso solo significa que es un espacio natural sin cierre. En Ushuaia la luz varía muchísimo a lo largo del año, desde las largas tardes de verano hasta los breves días invernales. Calcule terminar bastante antes de que oscurezca. Antes de salir, consulte el pronóstico y el estado actual del sendero en la oficina de turismo o en una agencia.
Compartir el sendero y la laguna
Para esquivar a la multitud, todo depende del horario y de la cortesía. Muchos traslados salen de la ciudad a media mañana, por lo que en coche o en un taxi temprano suele llegarse a la orilla antes que el grueso de visitantes. Los fines de semana de pleno verano son los más concurridos.
Junto a la laguna verá algunas costumbres locales:
- El mate pasa de mano en mano. Los excursionistas argentinos suelen compartir un mate en la orilla. Si se lo ofrecen, tómese la cebada entera y devuelva el mate. Decir «gracias» significa que ya no quiere más.
- En la turbera, no se salga del camino marcado. La turba se regenera muy despacio, y ensanchar el sendero para esquivar el barro causa daños duraderos. Lo mejor es atravesarlo.
- Llévese todo de vuelta. No hay papeleras, así que las cáscaras de naranja y los pañuelos de papel se quedan en su mochila.
- No pise el hielo ni se meta en el agua. La laguna se alimenta de un glaciar y está helada.
Los conductores de los traslados y las agencias pequeñas suelen preferir el pago en efectivo y en pesos, de modo que pregunte cómo pagar al hacer la reserva. Para cualquier tarifa, consulte los precios publicados por la agencia.
Hasta el glaciar
Algunos excursionistas en buena forma siguen más allá de la laguna. Una ruta más empinada y accidentada asciende hacia el glaciar Ojo del Albino, en lo alto. Exige pisar roca suelta y orientarse sin camino claro, y cerca del hielo entraña auténticos peligros. La mayoría de quienes la hacen van con un guía local.
Si da media vuelta en la laguna, el descenso es más rápido, aunque tendrá que cruzar la turbera por segunda vez. Reserve unos minutos en el inicio del sendero para quitar el barro de las botas antes de subir al vehículo de nadie.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se llega a la Laguna Esmeralda desde Ushuaia?
El inicio del sendero está junto a la Ruta Nacional 3, en el valle de Tierra Mayor, a unos 20 km al noreste de Ushuaia. Desde el centro de la ciudad salen minibuses que dejan allí a los excursionistas y los recogen más tarde. También puede ir en taxi o en remís, acordando antes la hora de regreso, o bien en coche propio y estacionar al costado de la carretera.
¿Cuánto dura la caminata a la Laguna Esmeralda?
Cada tramo mide unos 4.5 km, de modo que el recorrido completo ronda los 9–10 km. La mayoría de la gente emplea entre 3 y 5 horas en total, contando el rato que pasa junto a la laguna. El barro profundo de la turbera puede hacer que avance más despacio.
¿Es un sendero difícil?
El desnivel es moderado y no hay pasos técnicos. La verdadera dificultad es el barro, porque el tramo central cruza una turbera que suele estar empapada. Unas botas impermeables y unas polainas marcan una gran diferencia.
¿Se puede visitar la Laguna Esmeralda en invierno?
Sí. Aproximadamente de junio a septiembre la nieve cubre el sendero, y muchos visitantes lo recorren con raquetas, a menudo acompañados por un guía. Como los días son cortos, conviene salir temprano y consultar el estado del sendero en la oficina de turismo o en una agencia antes de ir.
¿Cuándo conviene ir para evitar las aglomeraciones?
Los traslados desde la ciudad suelen llegar a media mañana. Si sale antes en coche o en taxi, lo normal es que alcance la laguna por delante del grueso de visitantes. Los fines de semana de pleno verano son los de mayor afluencia.
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