Al otro lado de la Montaña de Siete Colores desaparecen las franjas y el suelo adquiere el color del polvo de ladrillo. A sus pies se extiende el Valle Rojo, una cuenca entera de laderas rojizas y oxidadas surcadas por finos arroyos verdes. La mayoría de quienes llegan a Vinicunca dan media vuelta en el mirador y nunca llegan a verlo.
Por eso, para quien aún conserve algo de aliento, es una de las mejores recompensas de las alturas de Cusco. Los pocos visitantes que hacen el desvío lo valoran muchísimo. A continuación le explicamos cómo llegar y qué puede esperar.
Por qué un valle se vuelve rojo
La respuesta está en el hierro. Los colores de toda la zona de Vinicunca proceden de sedimentos ricos en minerales, y aquí los óxidos de hierro tiñen las laderas de rojo intenso y granate. En la Montaña de Siete Colores, esas capas se alternan con franjas amarillas, verdes y lavanda. En el Valle Rojo, en cambio, el rojo lo domina casi todo.
El paisaje es de puna alta, con pastizales:
- Matas de ichu allí donde el suelo retiene agua
- Tierra roja, desnuda y quebradiza en las pendientes más pronunciadas
- Alpacas y llamas de las familias de pastores, que pastan por la zona
- En los días despejados, la blanca mole del glaciar del Ausangate hacia el sureste
Ninguna planta supera la altura de la rodilla. La sensación de grandeza la dan las colinas vacías, no la vegetación.
La cresta entre el arcoíris y el rojo
Este desvío es lo que distingue al Valle Rojo de una excursión de un día cualquiera. No se accede por una carretera aparte, sino continuando más allá del mirador principal de Vinicunca por un sendero de cresta que asciende ligeramente antes de asomarse a la cuenca.
La cresta se encuentra a unos 5.000 metros, por encima del mirador de la cumbre que la mayoría de los grupos considera su punto más alto. El terreno es suelto y suele soplar el viento; en algunos tramos, el camino no es más que una huella marcada en el pedregal.
Algunas agencias ofrecen la opción «Montaña de Siete Colores más Valle Rojo», que añade un circuito de descenso hacia el fondo del valle y de regreso al inicio del sendero, de modo que no hace falta desandar la concurrida ruta principal. Antes de reservar, pregunte si su excursión incluye el descenso o solo el mirador de la cresta.
Cómo llegar a Vinicunca desde Cusco
El viaje comienza de noche. Las excursiones de un día suelen salir de Cusco de madrugada y recorren unas tres horas en dirección sureste. La ruta atraviesa el valle del Vilcanota hacia Checacupe y la zona de Pitumarca, y después sube por caminos sin asfaltar hasta el aparcamiento del inicio del sendero, cerca de Quesiuno.
La dirección registrada, Uchullujllo, corresponde a las comunidades locales que gestionan estas tierras. En el inicio del sendero no hay ningún pueblo: solo un descampado de tierra, unos baños administrados por la comunidad y algunos puestos.
Ir por cuenta propia es posible, aunque complicado. Desde Cusco salen colectivos hacia Checacupe, pero el transporte para seguir montaña arriba es poco fiable. Para la mayoría de los visitantes, contratar una excursión es lo más práctico.
La altitud, sin rodeos
El principal desafío es la altitud, que sorprende incluso a personas en buena forma. El inicio del sendero ya supera los 4.500 metros y la cresta del Valle Rojo está aún más alta. A esa altura, un paseo que al nivel del mar sería suave se convierte en una subida dura.
Antes de intentarlo:
- Pase al menos dos o tres noches en Cusco o en el Valle Sagrado
- Beba mucha agua y modere el alcohol la noche anterior
- Camine despacio desde el primer paso, no solo cuando empiece a costarle
- Dé la vuelta si nota un dolor de cabeza que empeora, confusión o falta de aliento en reposo
En el inicio del sendero esperan caballos con sus guías para la subida principal. Le ahorrarán esfuerzo a las piernas, pero no le protegerán del mal de altura.
El pago a la comunidad y la convivencia en el sendero
El sendero atraviesa tierras que pertenecen a comunidades locales, las cuales cobran una entrada en un control situado en la carretera de acceso. Algunas excursiones la incluyen y otras no, así que compruebe qué cubre su reserva. El importe vigente figura en el propio control. Lleve soles peruanos en billetes pequeños, porque aquí arriba no hay datáfono.
A los guías de caballos, a los encargados de los baños y a los vendedores de tentempiés también se les paga en efectivo. Algunas costumbres harán que la jornada transcurra mejor:
- Pida permiso antes de fotografiar a los pastores o a sus animales; algunos esperan una pequeña propina a cambio.
- No se salga del camino marcado. La tierra roja se erosiona con rapidez y los atajos nuevos dejan cicatrices en la ladera.
- Cuando los animales de carga pasen por tramos estrechos, cédales el lado de arriba.
- Bájese su basura. Los contenedores del inicio del sendero quedan muy lejos de cualquier parte.
Cuándo lucen los colores
La temporada seca, aproximadamente de mayo a septiembre, trae mañanas despejadas y los rojos más intensos. A cambio, hiela con fuerza antes del amanecer y en la cresta sopla un viento frío. Entre diciembre y marzo, las lluvias suelen traer nubes, barro y, a veces, nieve; basta una ligera capa para ocultar los colores por completo.
La luz importa tanto como la estación. El valle muestra su color más saturado después de la lluvia o bajo un cielo nublado uniforme, mientras que el sol intenso del mediodía puede apagarlo. Como la mayoría de las excursiones llegan al inicio del sendero a media mañana, los grupos que salen antes de Cusco suelen encontrar la cresta con menos gente.
Qué llevar para un día por encima de los 5.000 metros
Casi todos los problemas se deben al frío, al sol y al agotamiento. Vístase por capas que pueda quitarse durante la subida y volver a ponerse en la ventosa cima.
- Gorro de abrigo, guantes y una chaqueta cortavientos
- Protector solar de factor alto y gafas de sol, ya que a esta altitud la radiación UV es muy fuerte
- Más agua de la que crea necesitar, además de algo de comer
- Caramelos o mate de coca, si los consume; se venden en Cusco
- Bastones de senderismo para el descenso por el terreno suelto de la cresta
Cuente con una jornada completa: entre 12 y 14 horas, ida y vuelta desde el hotel, de las cuales pasará caminando entre tres y cinco, según el circuito que elija.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se llega al Valle Rojo desde la Montaña de Siete Colores?
Hay que seguir por el sendero de la cresta más allá del mirador principal de Vinicunca. El camino asciende un poco, hasta unos 5.000 metros, y desde allí se divisa la cuenca roja. Algunas excursiones bajan además por el valle en un circuito que regresa al inicio del sendero, así que pregunte si la suya incluye ese descenso.
¿Cuál es la mejor época del año para visitar el Valle Rojo?
La temporada seca, aproximadamente de mayo a septiembre, cuando el cielo está más despejado y los colores son más intensos. Entre diciembre y marzo, la lluvia, las nubes y alguna nevada ocasional pueden ocultar los rojos.
¿Cuánto dura la excursión al Valle Rojo?
Calcule una jornada completa desde Cusco, de unas 12 a 14 horas en total. Eso incluye unas tres horas de trayecto en cada sentido y entre tres y cinco horas de caminata, según vaya solo hasta la cresta o haga el circuito completo por el valle.
¿Es peligrosa la altitud?
Es el principal riesgo. El inicio del sendero está a más de 4.500 metros y la cresta, a unos 5.000. Aclimátese antes durante unos días en Cusco o en el Valle Sagrado, camine despacio y dé la vuelta si sufre un dolor de cabeza que empeora o le falta el aliento en reposo.
¿Necesito dinero en efectivo?
Sí. La entrada de la comunidad, el alquiler de caballos, los baños y los tentempiés se pagan en soles peruanos. El importe vigente de la entrada figura en el control de la carretera de acceso.
Planifica tu viaje a Vinicunca
Algunos enlaces de arriba son de afiliados: si reservas a través de ellos, Wander Atlas gana una pequeña comisión sin coste adicional para ti. Así mantenemos todas las guías gratis.