Sobre los tejados rojos
Vista desde aquí arriba, Cusco parece un cuenco de terracota. Miles de tejados de arcilla descienden por la ladera hasta la Plaza de Armas. Entre ellos asoman las torres gemelas de la Catedral y de la Compañía de Jesús, mientras las lomas pardas del valle cierran el horizonte por todos lados.
Por encima del centro histórico, en la ladera que toma su nombre de la Iglesia de San Cristóbal, se encuentra el Mirador de Sán Cristobal. No se trata de una plataforma con edificio y entrada de pago, sino de una terraza abierta con un parapeto. Quienes se animan a subir le dan muy buenas valoraciones de forma constante, y recibe muchas menos visitas que los grandes reclamos de Cusco.
La subida desde la Plaza de Armas
El paseo es corto, aunque casi todo en cuesta. Desde la Plaza de Armas hay que tomar hacia el norte las empinadas callejuelas y escalinatas de piedra que suben a San Cristóbal. A pie, la mayoría tarda entre 15 y 20 minutos, sobre todo por culpa de las escaleras.
Más que fiarse del nombre de una calle, conviene introducir el código plus F2PC+J52 en la aplicación de mapas. Por varias de estas callejuelas, que son peatonales, no pueden pasar los taxis. Si las piernas no le responden, un taxi puede dejarle en la carretera junto a la iglesia: basta con decirle «San Cristóbal» al conductor y recorrer a pie el último tramo.
- A pie: unos 15–20 minutos cuesta arriba desde la Plaza de Armas
- En taxi: pida que le lleven a la Iglesia de San Cristóbal
- De bajada: por las mismas escalinatas, que resbalan cuando llueve
Cómo leer el paisaje
Basta con dedicarle unos minutos a la vista para empezar a entenderla. Abajo, el gran rectángulo despejado es la Plaza de Armas. Su lado nordeste lo ocupa la Catedral, y en el borde sudeste se alza la Compañía de Jesús con su fachada de piedra labrada.
Más allá de la plaza, la cuadrícula de la ciudad antigua se extiende valle abajo hacia los barrios nuevos y el aeropuerto. Si mira ladera arriba, a su espalda, verá la estatua blanca del Cristo Blanco, que señala el camino a Sacsayhuamán. Un pequeño juego: intente contar cuántos campanarios distingue entre los tejados.
Los días despejados, el cielo de Cusco adquiere el azul intenso propio de la altura y las tejas se vuelven casi anaranjadas. En la temporada de lluvias, aproximadamente de diciembre a marzo, las nubes suelen formarse a medida que avanza el día, así que la mañana es la apuesta más segura para obtener fotos nítidas.
La franja de siete a ocho
Para esta terraza hay una regla sencilla: el momento más tranquilo es de 7am a 8am, tanto entre semana como el fin de semana. A esa hora, el sol bajo entra por el este atravesando el valle e ilumina los tejados de lado, y lo normal es tener el parapeto para usted solo.
Los fines de semana, procure no llegar entre las 10am y las 11pm. Durante ese largo tramo, el de mayor afluencia, grupos de caminantes y aficionados a la fotografía ocupan toda la barandilla. Si solo puede ir un sábado, madrugue: esa hora marca toda la diferencia.
Según Google, el mirador abre actualmente las 24 horas. Al tratarse de un espacio público al aire libre, al caer la noche puede contemplarse la Plaza de Armas iluminada a sus pies. Si decide subir de noche, vaya acompañado, no se salga de las callejuelas con alumbrado y vuelva en taxi si las escaleras le parecen demasiado solitarias.
Respirar en las escaleras
Cusco está a unos 3,400 metros de altitud, y es precisamente en esta subida donde muchos visitantes empiezan a notarlo. Las escaleras son tan empinadas que dejan sin aliento incluso a quienes están en forma. Si acaba de bajarse del avión, razón de más para tomárselo con calma.
- Haga paradas en los descansillos, que siempre tienen vistas.
- Lleve agua, porque al salir del centro escasean las tiendas.
- Lleve algo de abrigo: incluso en la temporada seca (mayo–septiembre), las mañanas aquí arriba son frías, aunque a media mañana el sol ya pega con fuerza.
- Use protector solar y sombrero, ya que a esta altitud la radiación ultravioleta quema enseguida.
Si ha llegado hoy a Cusco, quizá sea mejor dejar el mirador para su segunda mañana, lo que además encaja con la franja de 7am–8am.
Buenos modales en las escalinatas de San Cristóbal
La iglesia sigue funcionando como parroquia, de modo que compórtese como lo haría en cualquier templo en uso. Si hay misa, hable en voz baja cerca de la entrada y no fotografíe el interior sin pedir permiso. La terraza es un espacio compartido: haga su foto y luego apártese de la barandilla para dejar sitio a otros.
Es posible que se encuentre con mujeres vestidas con trajes tradicionales, a veces acompañadas de un cordero o una llama, que se ofrecen para posar en fotos. Es su forma de ganarse la vida y se espera una propina, así que acuerde el importe antes de levantar la cámara. Tenga a mano monedas sueltas en soles, porque nadie tendrá cambio para un billete grande.
También pueden acercarse vendedores ambulantes con tejidos o tentempiés. Con un amable «no, gracias» es suficiente. Si decide comprar, regatear un poco es lo habitual y se paga en efectivo.
Cómo combinarlo con el resto de la colina
San Cristóbal es la primera parada lógica de una media jornada cuesta arriba. Desde aquí puede continuar hacia Sacsayhuamán, la gran fortaleza inca que domina la ciudad con sus murallas de piedra en zigzag. Requiere una entrada propia; la información actualizada está disponible en la oficina o en la web oficial del boleto turístico. Desde allí, una breve subida adicional le lleva al Cristo Blanco, con una vista más alta y amplia.
Si prefiere no subir más, siga las callejuelas de la ladera hacia el este hasta San Blas, el barrio de los artesanos, con sus empinadas calles empedradas, sus talleres y su propia iglesia pequeña. Para el mirador en sí, calcule entre 20 y 40 minutos; si añade Sacsayhuamán, resérvese la mañana entera.
Para regresar, baje de nuevo por las escalinatas hasta la Plaza de Armas. Ver cómo la ciudad se acerca tejado a tejado forma parte del encanto.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se llega al Mirador de Sán Cristobal desde la Plaza de Armas?
A pie, subiendo hacia el norte por las empinadas callejuelas y escalinatas que llevan a la Iglesia de San Cristóbal. Por las escaleras y la altitud, la mayoría tarda entre 15 y 20 minutos. También puede ir en taxi hasta la iglesia y recorrer a pie el último tramo. El código plus F2PC+J52 funciona en las aplicaciones de mapas.
¿Cuál es el momento más tranquilo para ir?
De 7am a 8am, tanto entre semana como el fin de semana. Los fines de semana, la mayor afluencia se concentra entre las 10am y las 11pm, así que evite esa franja si quiere tener sitio en la barandilla.
¿El mirador está abierto de noche?
Según Google, abre actualmente las 24 horas, y se trata de un espacio público al aire libre. De noche se ve abajo la Plaza de Armas iluminada. Vaya acompañado, no se salga de las callejuelas con alumbrado y plantéese volver en taxi.
¿Cuánto tiempo conviene dedicarle?
Para disfrutar de la vista bastan unos 20–40 minutos. Si sigue cuesta arriba hasta Sacsayhuamán y el Cristo Blanco, o cruza hasta el barrio de San Blas, resérvese la mañana entera.
¿Puede afectarme la altitud durante la subida?
Cusco está a unos 3,400 metros y las escaleras son empinadas, así que suba despacio, descanse en los descansillos y lleve agua. Si acaba de llegar hoy, déjelo para su segunda mañana.
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