Datos verificados en tiempo real · 11 oct 2026

atracción Ulán Bator

Museo del Templo de Choijin Lama: guía de viaje de Ulán Bator (4.4★)

Cómo se hace esta guía

Creada con ayuda de IA y revisada con datos en vivo. Horarios, valoraciones y ubicación provienen de Google Places; las imágenes tienen licencia o son de dominio público. Los detalles pueden cambiar: verifica antes de visitar. Política editorial

Museo del Templo de Choijin Lama en Ulán Bator, Mongolia
Photo: Dan Nevill from Seattle, WA, United States / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

Tejados pintados entre torres de cristal

El recinto queda rodeado por tres de sus lados de altas torres de oficinas acristaladas. En el centro se alzan unas salas bajas de madera, de tejados curvos cubiertos de tejas, con pilares rojos y aleros pintados de azul, verde y dorado. Difícilmente podría pedirse mejor introducción a Ulán Bator que este contraste.

El Museo del Templo de Choijin Lama ocupa un monasterio amurallado de principios del siglo XX que logró sobrevivir a un siglo en el que desaparecieron casi todos los edificios religiosos de la ciudad. Hoy funciona como museo. Lo forman varias salas de templo dispuestas en torno a patios empedrados, y en cada una se exhiben arte budista y objetos rituales. Se respira en él más calma de la que cabría esperar por su ubicación, y muchos visitantes pasan de largo ante la puerta camino de la plaza.

La morada del oráculo

Entre 1904 y 1908 se levantó el monasterio para Luvsankhaidav, el Choijin Lama, título que designa al oráculo del Estado. Era hermano del Bogd Kan, el octavo Jebtsundamba Khutugtu, líder religioso de Mongolia y, a partir de 1911, su monarca teocrático. Al oráculo le correspondía entrar en trance y hablar en nombre de las deidades protectoras sobre los asuntos del Estado.

En 1938 se clausuró el complejo. Fue en plena época de las purgas, que arrasaron cientos de monasterios en toda Mongolia y costaron la vida a miles de monjes. Su conversión en museo, inaugurado en 1942, fue lo que lo salvó. De ahí procede su aspecto actual: un conjunto sagrado conservado como en una vitrina, sin ninguna comunidad de monjes en activo.

Las salas del templo

Se suele hablar de cinco salas, cada una con personalidad propia. Sus interiores son penumbrosos y recogidos, y la luz entra sobre todo por las puertas. El uso ha dejado lisos los oscuros suelos de madera.

No deje de fijarse en:

  • El templo principal, con grandes figuras doradas. Entre las estatuas reposan los restos embalsamados de Baldan Choimbol, maestro del Choijin Lama.
  • La escultura de bronce dorado, de un estilo refinado que se asocia a Zanabazar, el primer Bogd de Mongolia y su artista más célebre.
  • Las pinturas en rollo thangka que cuelgan de las paredes, algunas repletas de minuciosos detalles.
  • Las deidades protectoras iracundas del templo Yadam, una sala tántrica de ambiente más sombrío que el resto.

Como las salas son pequeñas, recórralas sin prisa. Hace falta un minuto para que la vista se acostumbre a la penumbra y aparezcan las pinturas de los rincones.

Las máscaras tsam y el atuendo del oráculo

Esto es lo que más se queda grabado en la memoria. El tsam es la danza ritual con máscaras del budismo mongol, que se representa para ahuyentar el mal y rendir honor a las deidades protectoras. La colección de máscaras y vestuario tsam del museo figura entre las más importantes del país.

Son máscaras grandes y de construcción maciza, con ojos saltones, coronas de calaveras, cabelleras en llamas y dientes al descubierto. Muchas están recubiertas de coral y papel maché. A su lado suelen exponerse túnicas ceremoniales que permiten imaginar la grandiosidad y la teatralidad de aquellas danzas. Para entenderlo todo, conviene contemplar las piezas tsam junto a las figuras protectoras de las salas, pues las máscaras no son otra cosa que esas mismas deidades cobrando vida en la danza.

Cómo recorrer las salas

Aunque se trate de un museo, las salas se siguen tratando con el respeto propio de un templo, y es fácil sumarse a esa costumbre:

  • Camine en el sentido de las agujas del reloj dentro de cada sala y alrededor del recinto. Es el sentido que siguen los mongoles en cualquier lugar budista.
  • Quítese el sombrero en el interior y hable en voz baja, porque el sonido se propaga en las salas.
  • No toque las estatuas, los paños de los altares ni los pilares pintados. Muchos son frágiles y no están protegidos por vitrinas.
  • Pregunte antes de hacer fotos. Tradicionalmente se ha exigido un permiso aparte para fotografiar el interior de las salas. En la taquilla de la entrada le informarán de la norma vigente y de su precio.

La entrada se compra en la puerta, antes de pasar al patio, y allí están expuestas las tarifas. A veces el personal pide empezar por el templo principal y avanzar después hacia fuera, para que el orden de las salas quede claro.

Cómo llegar desde la plaza Sükhbaatar

Ulán Bator no tiene metro, y la mejor forma de moverse por el centro es a pie. Desde el extremo sur de la plaza Sükhbaatar, a la que todavía hay quien llama plaza de Gengis Kan, bastan unos minutos caminando hacia el sur para llegar a la calle Genden. El recinto amurallado del templo se reconoce enseguida, ya que su silueta de tejados tradicionales es la única entre tanta torre.

Si va en taxi, indique al conductor el nombre de Choijin Lamyn Süm, que cualquier vecino reconocerá. A última hora de la tarde el tráfico de Ulán Bator suele colapsarse. Si viene desde más lejos, salir por la mañana le ahorrará nervios y le dejará más tiempo para las salas.

En la actualidad abre todos los días de la semana de 9:00 a 18:00. Los horarios de los museos de Ulán Bator pueden variar según la temporada y en los días festivos, de modo que consulte la información oficial antes de ir, sobre todo en invierno.

Qué más ver en el centro

El templo encaja perfectamente en una media jornada a pie por los alrededores de la plaza. Algunas opciones cercanas:

  • El Museo Nacional de Mongolia, justo al noroeste de la plaza, ofrece un amplio recorrido desde los xiongnu hasta el presente nómada.
  • El Museo de Bellas Artes Zanabazar, al oeste de la plaza, reúne más obras del escultor cuyo estilo acaba de descubrir en las salas.
  • El monasterio de Gandan, a unos dos kilómetros al oeste, es un monasterio en activo donde se oye el canto de los monjes. Resulta el contrapunto natural al templo museo que acaba de visitar.

Si visita primero Choijin Lama y después Gandan, comprenderá lo que se perdió con las purgas y lo que ha resurgido desde 1990.

Preguntas frecuentes

¿Dónde está el Museo del Templo de Choijin Lama y cómo se llega?

Se encuentra en la calle Genden, en el distrito de Sükhbaatar, en el centro de Ulán Bator, a pocos minutos a pie al sur de la plaza Sükhbaatar. Lo más sencillo es ir caminando. Si toma un taxi, pida que le lleven a Choijin Lamyn Süm.

¿Cuánto tiempo conviene dedicarle?

Con 1 o 1,5 horas podrá ver sin prisas todas las salas del templo y la colección de máscaras tsam. Para completar media jornada, añada una visita al cercano Museo Nacional de Mongolia o al Museo de Bellas Artes Zanabazar.

¿Cuál es el horario?

Por ahora abre todos los días de 9:00 a 18:00. El horario puede cambiar según la temporada y en los días festivos, así que consulte la información oficial antes de ir, sobre todo en invierno.

¿Sigue siendo un monasterio en activo?

No. Se clausuró en 1938, durante las purgas, y desde 1942 es un museo. Aun así, compórtese como lo haría en un templo: camine en el sentido de las agujas del reloj, quítese el sombrero y guarde silencio.

¿Se pueden hacer fotos en el interior?

Tradicionalmente se ha exigido un permiso aparte para fotografiar el interior de las salas. En la taquilla de la entrada le informarán de la norma vigente, y allí figura también el precio, si lo hay.

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